Propuesta alternativa a la incineradora prevista para Ceuta

El Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) prevé para Ceuta la construcción de una incineradora de residuos municipales con capacidad para 40.000 toneladas anuales y una inversión inicial de 25 millones de euros. En el año 2005 Ceuta generó 42.000 toneladas de residuos municipales.

La incineración destruye los recursos contenidos en la basura, dificulta la puesta en marcha de planes de reducción, aprovechamiento y reciclaje, tiene un coste económico elevado y conlleva unos gravísimos impactos de contaminación ambiental y de afección a la salud.

Si entre los residuos se encuentran grasas animales, su combustión produce hidrocarburos aromáticos policíclicos, sustancias que suponen un peligro para el medio ambiente y para la salud de los habitantes del entorno al pasar directamente al aire que respiran.

La incineración produce también dioxinas y furanos, unos compuestos persistentes y bioacumulativos que se depositan, acumulan e introducen en la cadena alimentaria. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha confirmado que las dioxinas causan cáncer, pues aunque los riesgos no se manifiestan de una forma aguda e inmediata, los efectos reales a largo plazo de pequeñas y constantes exposiciones a estas sustancias pueden tener unas repercusiones muy negativas para muchas personas.

El aumento en las emisiones de partículas conlleva riesgos para la salud humana, independientemente de su composición química o de si llevan adheridos a la superficie metales pesados u otros compuestos. De hecho, se han convertido en uno de los contaminantes de mayor preocupación para las autoridades sanitarias en el ámbito europeo e internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su última revisión de los niveles de exposición de las personas a los contaminantes atmosféricos, ha establecido que no existe ningún umbral seguro para la población de concentración de partículas de tamaño pequeño, es decir, sucede como con los agentes cancerígenos, que a cualquier nivel se producen efectos.

Recordemos además que la incineración genera cenizas y escorias altamente tóxicas que hay que llevar a un vertedero de seguridad y produce una grave contaminación atmosférica que afecta a la calidad de la leche y de los huevos de los animales de los alrededores, cuyo contenido en dioxinas se dispara.

Las incineradoras son también una fuente principal de contaminación con mercurio. El mercurio afecta al desarrollo neurológico infantil y se relaciona con trastornos cardiovasculares, de los sistemas inmunológicos y reproductivos, afecta a los riñones, al hígado y a los procesos autoinmunes. Resulta especialmente peligroso para las mujeres embarazadas. Estas instalaciones son también una fuente significativa de otros metales pesados contaminantes, como el plomo, cadmio, arsénico, cromo y berilio.

Las incineradoras generan muchos menos puestos de trabajo por tonelada de residuos que las tecnologías y prácticas alternativas, como el reciclaje. Por lo general los incineradores también desplazan a las redes informales de reciclaje ya existentes, causando mayores privaciones a los más pobres entre los pobres.

Las incineradoras suelen ser promocionadas como instalaciones productoras de energía, ya que pueden generar electricidad. Sin embargo, un análisis detallado del ciclo de vida completo revela que gastan más energía de la que producen. Esto es debido a que los productos incinerados deben ser reemplazados con nuevos productos. Extraer y procesar materiales vírgenes y convertirlos en nuevos productos consume mucha más energía - y causa más daños ambientales - que la que consumiría reutilizar o fabricar a partir de materiales reciclados.

Alternativas

Todos nosotros tenemos en nuestras manos una parte importante de la resolución del problema que supone la incineración de residuos. En definitiva, nuestra salud depende de la cantidad de basura que produzcamos. La clave de la solución pasa por la ya nombrada regla de las 3 R: Reducir la generación de basura, Reutilizar los productos, y Reciclar después de haber separado convenientemente. La buena gestión de las basuras pasa por generar menos basuras, reutilizando y reciclando el máximo de residuos.

Los contratos que firman los ayuntamientos con las incineradoras exigen que se les proporcione determinada cantidad diaria de residuos. Esta situación desanima cualquier iniciativa destinada a mejorar las estrategias de prevención de la generación de residuos y desvía fondos de los programas de reciclaje y compostaje.

Ecologistas en Acción ha presentado una propuesta alternativa de gestión de los residuos para la Ciudad Autónoma de Ceuta basada en las 3 R (Reducir, Reutilizar, Reciclar), utilizando sistemas alternativos de recogida, clasificación y manipulación, tratando la materia orgánica por digestión anaerobia, con sistemas de bajo consumo de energía, una escasa inversión en maquinaria e infraestructura y generadora de puestos de trabajo. En resumen, una propuesta de gestión sostenible a largo plazo y acorde con la lucha contra el cambio climático.




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