El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial agravan la crisis global

Ecologistas en Acción exige a la ministra de Economía y vicepresidenta económica Elena Salgado que no destine dinero público a las instituciones de Bretton-Woods, responsables de la Deuda Externa, el Cambio Climático, el hambre y la extrema pobreza en el mundo.

Hace unos pocos meses los expertos decían que el tiempo del Fondo Monetario Internacional (FMI) estaba contado, y, sin embargo, las medidas anti-crisis del G-20 le resucitaron. El G-20 acordó un programa adicional de 1,1 billiones de US-$, en forma de prestamos gestionados por las mismas Instituciones Financieras Internacionales (Grupo del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), que han provocado la crisis económica global, e impusieron -durante los últimos 30 años- políticas neoliberales y ajustes estructurales que obligaron a recortar el gasto público. Ecologistas en Acción teme que los recursos adicionales del FMI le permitirán disciplinar a los países afectados por la crisis de forma equivocada, empeorando la crisis para ellos.

El FMI y BM no sólo destruyeron masivamente empleo, impidieron a los países a alimentar su población, privatizaron los servicios públicos básicos, financieron la extracción de recursos no-renovables y obligaron a desregular la industria financiera, sino generaron un inmensa deuda externa e ilegítima, que es una de las causas estructurales de la pobreza en el mundo. Con el fortalecimiento del FMI y BM, triplicando los recursos a su disposición, se provoca una nueva crisis mundial de la deuda que profundizará las desigualdades.

De los supuestos $1.1 billón, $50 mil millones, o sea menos del 5%, son para los 49 países más empobrecidos del mundo. La mayor parte del total de los préstamos del FMI solo está disponible si la economía de estos países se está desmoronando. Por lo menos $250 mil millones de financiación para el comercio serán manejado por las tan criticadas agencias de seguros de crédito a la exportación.

El FMI continúa haciendo préstamos para la crisis con duras condiciones que impactarán negativamente a las personas empobrecidas. El préstamo a Pakistán en noviembre de 2008 se hizo con la exigencia de elevar las tarifas de la electricidad y se le ha dejado al gobierno paquistaní sin otra opción que cortar los gastos públicos y tomar otras medidas para cubrir la meta del déficit presupuestario del 4,2 por ciento para finales de junio de 2009, según acordado con el FMI.

Investigaciones recientes sobre las condicionalidades de los préstamos actuales del FMI demuestran que la naturaleza contractiva tradicional del marco de trabajo fiscal y de la política monetaria del FMI, no ha cambiado. Las viejas recetas de las políticas fiscales estrictas, del recorte en los gastos públicos, y el control de la inflación lideran las condiciones y las recomendaciones del Fondo a los países asistidos. En la medida en que se profundizan las recesiones de los países prestatarios, el poder cumplir con los límites estrictos en los gastos instituídos en los programas del FMI puede ser difícil sin que haya recortes en los servicios públicos y en la protección social.

Los pagos de la deuda externa son un componente importante de las salidas de capital de África, Asia y Latinoamérica. El endeudamiento externo de los países de África subsahariana se triplicó durante los años 80 y 90, aunque muchos de ellos gastaban hasta el 40% de su PNB en el pago de sus deudas. Tras años de campaña por parte de los activistas contra la deuda, ahora se reconoce oficialmente que esta situación es económicamente insostenible y un grave obstáculo para hacer frente a los terribles problemas sociales, económicos y ambientales de África.

Hungría recurrió al FMI por un programa de $16.000 millones que requiere cortes profundos de los gastos gubernamentales. Adicionalmente, todos los empleados del sector público enfrentan la pérdida de su bono anual, por un valor de casi el 8% de su salario, y también un congelamiento de éste. Las pensiones también están siendo recortadas.

Por otra parte, el Banco Mundial (BM) continúa fomentando la adicción mundial a los combustibles fósiles. A pesar de que el sector energético mundial es responsable por la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, los préstamos al sector energético del BM para combustibles fósiles se duplicaron, proporcionando aproximadamente US$1000 millones en proyectos relacionados con el carbón. Durante el año fiscal 2008, el Grupo del Banco Mundial aumentó el financiamiento destinado a combustibles fósiles en un 102%. Solo el 11% otorga para la energía renovable. El BM participa, por ejemplo, en el desarrollo del yacimiento petrolífero mar adentro Jubilee (Ghana), o la expansión de Eskom, la compañía energética sudafricana más contaminante. Eskom suministra el 95% de la electricidad en Sudáfrica, de la cual el 90% se genera con carbón.

El estudio del Bank Information Center de Washington reveló que los proyectos crediticios del BM para el año fiscal 2008 equivalen aproximadamente al siete por ciento del total anual de emisiones de CO2 del sector energético en todo el mundo.

La continuidad de los préstamos del Banco para combustibles fósiles, especialmente los destinados al carbón y al petróleo, hace imposible la lucha contra el cambio climático. Cada año fiscal en que el BM apoya un proyecto basado en el carbón, el gas o el petróleo, representa un compromiso de 20 a 50 años con fuentes de energía intensivas en carbono. Además, muchos de los grandes proyectos del Banco relacionados con gasoductos y con la extracción de gas y de petróleo provocan graves violaciones a los Derechos Humanos y tienen como objetivo las exportaciones a los países enriquecidos, alimentando su dependencia de los combustibles fósiles, lo que aumenta su Deuda Ecológica.

Exigimos al Gobierno español, de recortar a cero las aportaciones al BM y el FMI, e invertir el dinero público en la reconversión de la industria española en una economía basada en energías renovables. Ello requiere políticas públicas innovadoras y voluntad política. Sin embargo, el Estado español continúa aumentando cada año sus emisiones de CO2, y las aportaciones públicas del Gobierno español al BM y el FMI incrementan el cambio climático, que afecta negativamente y de forma desproporcionada a los países empobrecidos.

Como miembro de la campaña ¿Quién debe debe a quién?, Ecologistas en Acción está comprometido con las luchas internacionales contra la deuda externa y a favor del desmantelamiento del FMI y del BM. En este sentido saludamos el regreso de las movilizaciones masivas contra las políticas neoliberales y las instituciones que las empujan, como las vividas contra la Cumbre del G-20 a principios de este mes.




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