Demandan una acción urgente de la UE ante los problemas de los bosques europeos

Las organizaciones ecologistas, en la Conferencia sobre Protección de Bosques, que se celebra en Valsaín (Segovia), el 6 y 7 de abril, proponen reducir la huella ecológica de la UE sobre los bosques del planeta, combatir los incendios forestales, mejorar la Red Natura 2000, la apuesta por la certificación forestal FSC y diferenciar claramente entre bosques y plantaciones

Ecologistas en Acción, WWF España, Greenpeace y SEO-BirdLife han propuesto un conjunto de medidas para minimizar algunos de los problemas y amenazas que afectan a los bosques del planeta, como son la deforestación producida por el rápido incremento de la demanda de materias primas, los incendios forestales, la tala ilegal, la falta de protección de los bosques de alto valor ecológico o el cambio climático.

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Manifiesto sobre Protección de Bosques

Esta petición se ha realizado durante la Conferencia sobre Protección de Bosques organizada por la Presidencia Española de la Unión Europea en Valsaín (Segovia) durante los días 6 y 7 de abril. En dicha Conferencia, donde participan tanto expertos y responsables políticos de toda la UE como representantes de algunas de las mayores organizaciones ecologistas del Estado español, se está debatiendo el presente y futuro de los bosques europeos, los impactos y amenazas de los bosques, el impacto del cambio climático en los incendios forestales o las fuentes de información forestal.

Las organizaciones ecologistas señalan que a pesar de que la Unión Europea tiene menos del 8% de la población mundial, su modelo de consumo la sitúa como una región claramente deficitaria en el comercio mundial de materias primas (soja, carne, cuero, aceite de palma, papel, madera, etc.) y deudora desde el punto de vista de su huella ecológica. La Unión Europea sobrepasa claramente los parámetros de mínima sostenibilidad: tiene una huella ecológica de 4’7 ha/hab, mientras que sus sistemas naturales solo pueden soportar 2’2 ha/hab. En este contexto, la UE tiene una clara responsabilidad en el binomio destrucción vs conservación de los bosques en todo el mundo debido a su dependencia de la importación de materias primas, procedentes frecuentemente de procesos de deforestación y degradación forestal.

“Los europeos vivimos a costa de los recursos de otros países” ha declarado Theo Oberhuber, de Ecologistas en Acción. “Si queremos proteger los bosques tenemos que, en primer lugar, reducir nuestro consumo”

Otro de los problemas acuciantes, sobre todo en el sur de Europa, es el de los incendios forestales. Según los expertos, debido al cambio climático es previsible el aumento del riesgo de incendio forestal, en especial los de grandes dimensiones, por lo que es fundamental insistir en el control y reducción de las causas o situaciones que los provocan. La reducción del número de incendios forestales tiene que considerarse como un objetivo clave en la política de bosques de la UE. Su control y erradicación se debe de apoyar en una política preventiva de carácter social, en una gestión forestal integrada y adaptada a la situación de cambio actual, a una adecuada planificación y ordenación territorial, y, por último, en una mejora sustancial en los medios técnicos y humanos para la determinación del origen de los miles de incendios forestales que cada año se detectan en los países integrantes de la UE.

Estas organizaciones denuncian que incluso en los espacios protegidos incluidos en la Red Natura 2000 las especies o hábitat forestales están sufriendo amenazas importantes, como los incendios forestales o molestias humanas causadas por la apertura de pistas forestales que incrementan la permeabilidad de los espacios. Por ello se hace imprescindible la aprobación de planes de gestión que faciliten las medidas a llevar a cabo en estos espacios y de esta forma evitar el incremento de estas amenazas.

“La conservación de los procesos naturales no es un objetivo claro y explícito de las Directivas Aves y Hábitat. Por lo tanto, existe una urgente necesidad de desarrollar políticas específicas para llenar este vacío” ha declarado Octavio Infante, de SEO-BirdLife.

Otro de los problemas detectados por los ecologistas, es la creciente confusión promovida desde instancias internacionales como la FAO y la UE sobre la equiparación entre bosques y plantaciones o cultivos forestales. Aunque los bosques proporcionan un gran número de funciones ecológicas y socio-económicas, no se puede afirmar lo mismo de las plantaciones. Las plantaciones, sin duda necesarias, carecen de algunas funciones ambientales importantes y son gestionadas frecuentemente como cultivos, estando más próximas por este motivo a la agricultura que a lo forestal. Muy frecuentemente, los bosques son transformados en plantaciones forestales enmascarando la deforestación real y originando una gran pérdida de biodiversidad en todo el planeta. Por tanto, las organizaciones piden que tanto las estadísticas de estas instituciones como las fuentes de información que se utilicen diferencien claramente ambos conceptos.

“Un bosque no es una plantación” ha declarado Miguel Ángel Soto, de Greenpeace España. “Aunque a algunos les interese prolongar esta confusión, es necesario que los datos oficiales empiecen a separar ambos conceptos para poder ofrecer una imagen más exacta sobre la deforestación, la conversión de bosques en cultivos, el impacto sobre el cambio climático y, también, para conocer la verdadera evolución de la superficie forestal española”.

Por último, Las organizaciones ecologistas proponen que la UE promueva la certificación FSC de sus bosques, sobre la base de dos principios esenciales, la sostenibilidad, entendida como la gestión y uso de los bosques de tal forma e intensidad que se mantenga la biodiversidad, productividad y la capacidad de resiliencia, y por otra parte, la multifuncionalidad, principio por el que los terrenos forestales deben de cumplir en la medida de lo posible con sus múltiples funciones ambientales, ecológicas, protectoras y económicas. El FSC es el único sistema de certificación forestal apoyado ampliamente por la sociedad civil europea.

“El FSC es una excelente herramienta para la promoción del consumo de productos forestales como la madera, el papel, el corcho o la resina” ha declarado Félix Romero, de WWF España. “Además, algunas administraciones públicas ya están dando ejemplo a través de sus políticas de compras públicas que priorizan la adquisición de productos forestales certificados por el FSC en sus contratos de suministros, obras y servicios”.




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