La imposición del centro Botín en el muelle de Albareda

Ecologistas en Acción de Cantabria ha presentado alegaciones a la “Modificación Puntual Nº 9 del Plan Especial de Ordenación del Sistema Portuario de Santander” que afecta al Muelle de Calderón y a la Estación Marítima y que cambiaría sus usos portuarios con el único objetivo de permitir la construcción del Centro Botín en el muelle de Albareda.

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Modelo de Alegación a la Modificación Puntual Nº 9
Plan Especial de Ordenación del Sistema Portuario de Santander

Esta modificación está planteada con la única intención de destinar un espacio público a una iniciativa privada, como es el Centro de Arte Botín, sin considerar el interés general, saltándose todos los mecanismos de participación pública y sin ajustarse a los requisitos y procedimientos legalmente establecidos. De hecho, el equipamiento cultural previsto en la modificación es un edificio de 22 m de altura, con un vuelo de 26 m sobre la lámina de agua y 70 m de fachada partida, exactamente igual que el propuesto por el arquitecto Renzo Piano para el Centro de Arte Botín. Todas las autoridades implicadas han repetido hasta la saciedad que el citado centro se inaugurará en el verano de 2014; lo que pone en evidencia que, en realidad, estamos ante un traje hecho a la medida”, la tramitación meramente formal de un expediente administrativo para dar aparente cobertura legal a una decisión tomada previamente. Una decisión que supedita el desarrollo urbanístico de la ciudad, en una de las áreas más valiosas y emblemáticas de la misma, a los intereses de una entidad privada como es el Banco de Santander.

Mientras que la apertura del muelle de Albareda a la ciudad permitiría ampliar el paseo marítimo y crear una nueva zona peatonal para el uso y disfrute de la ciudadanía, el edificio propuesto ni respeta ni mejora el paisaje puesto que su volumen
supone un obstáculo insalvable para la libre contemplación del arco sur de la bahía. Además, aunque el edificio no genere ocupación efectiva de la lámina de agua, el proyecto arquitectónico dice que deberá, en la medida de lo posible, limitar al máximo el número de apoyos sobre la lámina de agua. Una limitación imposible de conseguir y que cuando se ejecute establecería una línea de apoyos continua que dotaría al paseante de una entrañable sensación de estar enjaulado entre el edificio y la bahía, un auténtico adefesio.

Por otra parte, el saliente de 26 m desde el cantil del muelle, a sólo 130 m del punto de atraque de los ferries, supone una dificultad innegable para las maniobras de los mismos por lo que resulta totalmente incompatible con los más elementales criterios de seguridad en la navegación.
El edificio proyectado también tendría una importante incidencia sobre los jardines de Pereda porque proyectará durante los meses invernales, con el sol en su punto más alto al mediodía, una sombra de unos 60 m de profundidad, por toda la longitud de su fachada sobre los Jardines de Pereda, afectando de forma negativa e irreversible a su condición de único espacio ajardinado y de esparcimiento del centro de la ciudad y dejándolo reducidos al papel de antesala para realzar el acceso al edificio proyectado.

Uno de los condicionantes para llevar a cabo esta modificación es permitir el soterramiento de tráfico desde la actual glorieta de la Avda. de Alfonso XII y el Palacete del Embarcadero. Sin embargo, este soterramiento no es competencia de la Autoridad Portuaria, promotora de la Modificación Puntual, sino del Ayuntamiento de Santander por lo que dicha obra precisaría de una modificación previa del PGOU, actualmente en proceso de revisión, además del correspondiente procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental. Por todo ello, resulta totalmente fuera de lugar aprobar una Modificación Puntual cuyo desarrollo está tan profundamente condicionado por otra modificación de Planeamiento y demás trámites medioambientales.

La construcción de este edificio generará un impacto crítico e irreversible que hará perder calidad paisajística y visual en el entorno ya que, dadas las condiciones del emplazamiento elegido y su diseño arquitectónico implicaría una intrusión inaceptable y supondría un elemento muy negativo en la fachada marítima de Santander.

Por ello, reclamamos que se contemplen otras ubicaciones para equipamiento cultural, como puedan ser la zona del muelle de Varadero, puesto que el Convenio firmado por la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento de Santander, el ente público Puertos del Estado, la Comunidad Autónoma de Cantabria y el Ministerio de Fomento, contempla la desafectación prácticamente completa de los suelos portuarios de esta área que pasarían a integrarse plenamente en el tejido urbano. Otra posibilidad sería la reconversión de la propia sede del Banco Santander en el Paseo Pereda como Centro de Arte, un edificio emblemático y accesible y que también estaría dentro del “anillo cultural” propuesto por el alcalde de Santander.




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