Alegaciones contra el relleno de la bahía de Santander


Ecologistas en Acción de Cantabria ha presentado alegaciones al Plan Director de Infraestructuras del Puerto de Santander, en el que se propone el relleno de 75 hectáreas de la bahía de Santander para la ampliación del puerto, por resultar totalmente incompatible con una protección ambiental adecuada del entorno.
Si bien en el Informe de Sostenibilidad Ambiental (ISA) presentado por la autoridad portuaria se dice textualmente: “Uno de los ejes estratégicos del Puerto de Santander es el compromiso con el medioambiente y la sostenibilidad”, lo cierto es que este proyecto de ampliación no cumple el más mínimo criterio de sostenibilidad y supone una severa alteración del medio, tal y como se reconoce en el propio ISA.

Alegaciones ISA Puerto Santander

Los numerosos rellenos que ya ha sufrido la bahía, y que han supuesto una reducción en su volumen de casi un 50%, han modificado su dinámica sedimentaria acelerando en decenas de veces la tendencia natural de la bahía a colmatarse. Un nuevo relleno, de una magnitud tan importante como la que se propone, agravaría aún más este problema y podría llegar a reducir la bahía al puerto y a la canal de navegación. De hecho, uno de los efectos reconocidos en el ISA es la reducción del área de la bocana en unos 30 m, haciendo necesario incrementar los dragados en el Puntal, tanto en las cantidades como en la frecuencia de dragados. Se reconoce por tanto que estos cambios en la dinámica sedimentaria, producirán una variación en la morfología de los arenales de las Dunas del Puntal y del Estuario del Miera, espacios protegidos por la Directiva Europea y que han sido catalogados como LIC (Lugar de Importancia Comunitaria)

Este nuevo relleno supondría la destrucción total e irreversible del ecosistema que allí se alberga y, de llevarse a cabo, se estarían incumpliendo varias Directivas comunitarias en materia de medio ambiente ya que se eliminarían hábitats protegidos en el Anejo I de la Directiva 92/43/CEE, relativa a la conservación de hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre. Como ejemplo, la desaparición de la única zona de cría del Charrán común en todo el Cantábrico, afectando además a varias especies de aves incluidas, por su necesidad de protección o de sus hábitats, en normativas europeas y nacionales (Directiva 79/409 y Real Decreto 439/90).

Por otra parte hay que recordar que las marismas son áreas de gran diversidad y productividad biológica, muy importante para el sector pesquero tanto directa como indirectamente, por ser una zona de reproducción y/o alimentación de numerosas especies. Este relleno, al eliminar hábitats de especies de interés marisquero, supondría una pérdida de recursos económicos y sociales. A pesar de que la zona en la que se propone el relleno no está catalogada como zona de producción de moluscos, es un área de enorme riqueza que actúa como semillero de las demás especies existentes en la bahía ya que aloja una importante pradera de Zostera. Como es sabido, estas praderas tienen una serie de funciones fundamentales dentro de las áreas costeras como el reciclaje de nutrientes, el mantenimiento de la estabilidad de la línea de costa, ser fuente de alimento para diversas especies de aves y actuar como zonas de reclutamiento de alevines y juveniles de numerosas especies de peces, moluscos y crustáceos de importante valor económico. Por ello, si la actuación planteada se llevase se produciría un deterioro de la calidad de agua de la bahía, un aumento de la inestabilidad de los fondos y una disminución de las poblaciones de peces, moluscos y crustáceos de interés comercial como besugo, jargo, salmonete, cachón, chicharro, muergo o almeja fina.

Finalmente señalar que el Plan Director no ha establecido alternativas menos perjudiciales al relleno de las 75 hectáreas, cuando el objetivo que se debería buscar es el de aumentar la eficiencia de las instalaciones existentes antes de construir una nuevas. Este objetivo quedó plasmado en las Normas Urbanísticas Regionales, aprobadas por Decreto 57/2006 .

Teniendo en cuenta el elevado coste de esta actuación, unos 300 millones de euros, se debería haber presentado un estudio económico detallado, en el que se justificara suficientemente tanto la recuperación de la inversión como el beneficio económico. Sin embargo, las previsiones económicas se han hecho en función de supuestos de movimientos de mercancías sin tener en cuenta la competencia con otros puertos del cantábrico ni la situación de crisis económica actual.
Si aunque se cumplieran las mejores previsiones de negocio para el puerto, resulta inaceptable la realización de este proyecto por la enorme pérdida de valores ambientales que supone, lo es aún menos en un momento económico como el actual lleno de incertidumbres.




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