Apoyo a las movilizaciones contra la LOMCE

Ecologistas en Acción manifiesta de nuevo su rechazo al Proyecto de Ley educativa LOMCE (Ley Wert) por entender que parte de presupuestos social y ecológicamente inaceptables y ahonda en una cultura que promueve la desigualdad social, la homogeneidad cultural y la insostenibilidad. Por ello apoya las movilizaciones convocadas esta semana en el ámbito de la enseñanza.

La LOMCE tiene ofrece una mirada empresarial que pretende inocularse desde los primeros años. Supone una apuesta por la competitividad y por el crecimiento económico, crecimiento que no sólo es inviable ambientalmente sino que omite la consideración ética que debería presidir cualquier modelo económico.

Las menciones al territorio se difuminan, desaparece “el conocimiento del medio” en Primaria, se incrementa el progresivo desmantelamiento de la educación ambiental. Se pierde así la oportunidad aún no desarrollada de comprender la acción humana sobre la faz de la tierra, de enseñar que el ser humano está indisolublemente vinculado al ecosistema del que forma parte.

Atenta contra la democracia de los centros, concentrando poder en la dirección (que es elegida por la administración) y eliminando la capacidad de decisión del Consejo Escolar.

La ley se autoproclama no ideológica al tiempo que asume los postulados de la economía neoliberal y fortalece la presencia de la religión católica.

Asume un modelo en el que centros de diferentes contextos y condiciones han de competir en resultados, obteniendo estos a través de evaluaciones externas, homogéneas y descontextualizadas. Se hace muy difícil en estas condiciones atender a circunstancias particulares o a elementos de diversidad cultural.

Define la calidad desde los resultados, desvinculándolos de los recursos. Esta negación supone un claro desconocimiento de la interdependencia de todos los sistemas complejos como es el sistema educativo.

Ahonda en la desigualdad social por diferentes vías: se propone mejorar la tasa de alumnos excelentes, se adelanta la elección de trayectoria (académica o formación profesional) y se dificulta con revalidas el itinerario educativo. Desplaza el objetivo de la equidad hacia la excelencia, incrementando cada vez más la desigualdad, ya que a mejores resultados ofrece más recursos, en lugar de al revés.

Se reduce el espacio de decisión de las administraciones autonómicas y con ello se atenta contra la pluralidad cultural y el ejercicio de la ideodiversidad.

Atenta contra la diversidad lingüística y da marcha atrás en el proceso de normalización de las lenguas co-oficiales, abogando por una cultura homogénea y centralista.

Debilita la escuela pública favoreciendo la concertada y la privada. Permite conciertos a centros que practican la educación segregada de niños y niñas.

Coloca al mercado en el eje central de sus prioridades, promoviendo una educación para la adaptación a las necesidades de la empresa, que está por encima de las necesidades humanas. Aumenta el poder de las empresas en la formación profesional, que será previsiblemente utilizado para contar con mano de obra barata y precaria.

La educación deja de ser un derecho básico para convertirse en un servicio que se oferta en el mercado. Convierte a los sujetos de derecho en clientes que podrán consumir una u otra educación en función de su poder adquisitivo.

La LOMCE no prepara a las generaciones venideras para las dificultades socioambientales que previsiblemente vivirán. Da la espalda a los graves problemas ecológicos y de justicia social y nos aboca a un modelo de crecimiento que está resultando suicida para el planeta.




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