Bioenergía: clima, ecosistemas y medio rural

Valladolid alberga entre el 22 y el 24 Expobiomasa 2015, la feria de profesionales del pujante sector de los aprovechamientos energéticos de la biomasa sólida, que incluye dentro de sus programación el 10 Congreso Internacional de la Bioenergía.

Para Ecologistas en Acción, el aprovechamiento energético de determinadas fracciones de biomasa debe formar parte de la transición hacia economías bajas en carbono, siempre que venga acompañada de importantes medidas de reducción de los consumos energéticos, se garantice la sostenibilidad en la obtención de la biomasa y se persiga la mayor eficiencia posible en el uso de los recursos.

Aunque la producción de biomasa es renovable, la cantidad que puede ser movilizada está limitada por factores como la disponibilidad de superficie, nutrientes, agua o biorresiduos. A pesar de estos aspectos, el fomento de las diferentes formas de bioenergía se está desarrollando, tanto en la UE como en nuestro país, dando por hecho su sostenibilidad y con importantes carencias en la contabilidad de sus emisiones.

En Castilla León la biomasa tiene una presencia importante, en forma de centrales eléctricas, fábricas de pellets y briquetas, combustible en diferentes industrias, proyectos de calefacción de distrito y una cierta expansión de calderas domésticas. Estos usos están acompañados de los aprovechamientos forestales en muchas comarcas rurales de la comunidad, y de ciertas expectativas generadas con diversos cultivos energéticos.

En la cuenta atrás de la Cumbre sobre Cambio Climático de Paris, y cuando los científicos alertan de la necesidad de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, Ecologistas en Acción señala que se deben potenciar sólo aquellos aprovechamientos energéticos de la biomasa que consigan importantes reducciones de emisiones. Tal es el caso de los aprovechamientos térmicos (con cogeneración cuando sea posible) frente a la producción eléctrica, que ofrece rendimientos muy bajos. Al respecto en Castilla y León existe el negativo e inviable ejemplo de la Central eléctrica de la Ciudad del Medioambiente de Soria. Igualmente, debe potenciarse el uso de la biomasa a escala comarcal/regional, reduciéndose las distancias entre los lugares de obtención y quema del combustible, y garantizando así un mayor impacto positivo en las economías locales. A modo de ejemplo, es muy positiva la instalación de calderas en equipamientos públicos, distritos, servicios o pequeña industria que se alimenten de biomasa de origen comarcal.

Desde Ecologistas en Acción recordamos la necesidad de garantizar una gestión sostenible de las masas forestales en la extracción de la biomasa. En este sentido, el Programa de Movilización de Recursos Forestales de Castilla y León 2013-2020, fomenta la extracción de biomasa y la proliferación de cultivos forestales, despreciando el valor ecológico y ganadero de formaciones de matorral [1] cada vez más escasas y que están ajustadas a la condiciones ambientales incompatibles con la producción de recursos energéticos. Por su parte, la principal certificación de pellets, EN Plus, tampoco garantiza en la actualidad una gestión sostenible de las masas forestales. Ecologistas en Acción demandamos que elementos como la prevención de la erosión o degradación de los suelos, la existencia de otros aprovechamientos o estudios realistas sobre las posibilidades y su sostenibilidad en el tiempo, deben tenerse en cuenta en planificación y realización de los trabajos forestales.

En cuanto a la promoción de cultivos energéticos, la reducción de la disponibilidad hídrica en la Península ibérica hace inevitable reducir los volúmenes y superficies dedicadas al regadío. Por otra parte, las prácticas habituales de la agricultura industrial, como la fertilización mineral o la dependencia de energía fósil, tienen un elevado impacto climático. Por ambos motivos, es incompatible la promoción de cultivos energéticos en nuestro territorio con una mejora ambiental.

Es positivo que el 10 Congreso Internacional de Bioenergía dedique una parte importante del programa a tecnologías y normativas para reducir emisiones, o al suministro sostenible de biomasa. En cambio, es muy preocupante que se pretenda considerar sostenible a centrales eléctricas cuyo suministro requiere ingentes extensiones de terreno, así como prácticas intensivas de extracción de la biomasa; o bien la exportación de la biomasa de nuestros bosques a miles de kilómetros para alimentar grandes centrales.

Solo los usos energéticos sostenibles de la biomasa, unido a la reducción en nuestros consumos, serán herramientas eficaces de lucha contra el cambio climático y dinamización del medio rural. Ecologistas en Acción esperamos contribuir con su presencia en Expobiomasa 2015 al desarrollo de los debates en torno a la sostenibilidad de la bioenergía, marginales hasta la fecha en este pujante sector.


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