Por un programa político en defensa del mundo rural vivo y la soberanía alimentaria

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Manifiesto por un programa político en defensa del mundo rural vivo y la soberanía alimentaria

Estamos aquí, en la gran urbe, donde viven muchos de nuestros paisanos y paisanas que tuvieron que emigrar de nuestros pueblos.

Estamos aquí, para trasladar la voz de ese veinte por ciento de población que resistimos en la rica diversidad de territorios y comarcas que componen la vida del medio rural del estado español.

Estamos aquí para recordar a los partidos políticos que aspiran a gobernarnos tras las elecciones del 20 de diciembre, que aunque somos poca gente, estamos custodiando el 80% de los territorios del estado español, seguimos siendo nosotras y nosotros los que producimos los alimentos, cuidamos los bosques, conservamos la diversidad agrícola y paisajística y mantenemos las culturas y las tradiciones de nuestras comunidades rurales.

Todas estas cuestiones son claves para poder abordar los graves problemas por los que atraviesa la humanidad, entre los que cabe desatacar la crisis alimentaria, la crisis climática y la crisis energética.

Estamos aquí porque queremos compartir con la ciudadanía urbana, nuestros problemas, nuestras dificultades, nuestras propuestas, y recordarles que nuestras aspiraciones y demandas son igualmente importantes para toda la sociedad, por esto, es necesario crear conjuntamente alianzas con ellos y ellas, que nos lleven a alcanzar un equilibrio territorial, de nuevas formas de cooperación, de comercialización, de luchas e intereses comunes. Estamos aquí porque estamos hartos y hartas de que se nos ignore y de que no se nos tenga en cuenta para nada, estamos hartos y hartas de que el medio rural siga siendo la moneda de cambio para implementar políticas que sólo benefician a los grandes poderes económicos.Dicho modelo no nos sirve, es la causa fundamental del éxodo del campo a la ciudad, del desmantelamiento de las agriculturas y ganaderías locales, del hundimiento de sistemas productivos sustentables, de la desaparición de una economía diversificada y (de los problemas de una mala alimentación) que nos permitan una vida digna.

La aplicación de la Política Agraria Comunitaria agudiza dichos proceso. La PAC debe ser uno de los instrumentos que contribuya a cambiar el modelo de agricultura. Un agricultura familiar de pequeñas explotaciones que mantenga a los agricultores/as en el medio rural, que permita la incorporación de jóvenes, un modelo de agricultura sustentable y respetuosa con el medio, un modelo que permita alimentar a la población en general, con alimentos de calidad, en definitiva, una agricultura que nos conduzca hacia la soberanía alimentaria. Estamos aquí porque nuestros políticos nunca se dignan a escucharnos, solo nos piden su voto incondicional sin tener en cuenta nuestras propuestas.

Desde la Plataforma Rural [1] queremos un nuevo pacto político para garantizar un Medio Rural vivo y con futuro, que frene el despoblamiento y permita trabajar y producir de manera responsable y sostenible. Queremos anticipar un NO rotundo a las siguientes políticas e intervenciones en nuestros territorios:

  • No a la Ley de Racionalización y sostenibilidad de la administración local, que condena a desaparecer a las Juntas vecinales y a muchos municipios.
  • No a los transgénicos.
  • No al Tratado Trasatlántico para el comercio y la inversión TTIP.
  • No a la actual Política Agraria Comunitaria, y a las políticas, normas y leyes que solo favorezcan a la agricultura industrial y a la gran empresa agroalimentaria
  • No a la pérdida de calidad de los servicios públicos en el medio rural
  • No a un modelo de agricultura intensiva, dependiente del agro negocio y de las multinacionales que controlan y dominan los mercados de los alimentos y que es apoyado sin escrúpulo alguno por la mayoría de las instituciones públicas
  • No al fracking, ni otras formas de explotación que destrocen el territorio rural
  • No a la especulación sobre la Tierra, el agua, y la pérdida de superficie agrícola

Todas ellas impiden un desarrollo armónico para nuestros pueblos y ponen barreras a nuestro futuro y el de nuestros hijos e hijas.

Desde Plataforma Rural consideramos que un mundo rural vivo es necesario para una sociedad con rostro humano y con una casa común saludable para todas las personas. Pero todo ello pasa irremediablemente por:

  • Parar el fenómeno de la despoblación rural
  • Impedir que desaparezcan más agricultores y ganaderos
  • Frenar el desmantelamiento de los servicios públicos y restituir los servicios desmantelados
  • Frenar la especulación de la tierra.

Recuperar el equilibrio tan necesario entre población y territorios depende en gran medida de decisiones políticas que legislen a favor de:

  • Una sanidad pública adaptada a las características y necesidades de los diferentes territorios rurales
  • Una escuela de calidad en cada pueblo
  • Unos recursos que permitan revalorizar las culturas campesinas y rurales
  • El acceso al trasporte público: Trenes, líneas de autobuses
  • Una atención personalizada de nuestras personas mayores para que puedan culminar su vida en el lugar donde siempre vivieron
  • Un apoyo a las mujeres que mantienen el tejido social y económico con un esfuerzo invisivilizado y asumiendo el cuidado de las personas dependientes sin apenas alternativas ni apoyos.
  • El acceso a la vivienda para las jóvenes que quieren venir a vivir a los pueblos

Para la Plataforma Rural el motor de un desarrollo integral y sustentable para los pueblos pasa por recuperar el valor económico, social y medioambiental del sector primario, gestionado por agricultoras y agricultores que trabajan la tierra directamente y viven en los pueblos, ello implica un apuesta decidida por:

  • Una agricultura campesina y local
  • Unas políticas públicas que faciliten el acceso a la tierra a las nuevas agricultoras y agricultores
  • El derecho a producir y multiplicar tus propias semillas
  • Una gestión pública del agua alejada del mercado y de las grandes negocios de las infraestructuras y la energía
  • La creación de empresas locales para la transformación agroalimentaria con normativas de control higiénico sanitarias diferenciadas de la producción industrial y a gran escala
  • El fomento de mercados locales y sistemas directos de distribución y venta de alimentos Una regulación más exhaustiva de la cadena alimentaria que equilibre el papel de todos los actores y que permita al sector productivo cobrar precios justos por sus productos
  • Políticas de compra pública de alimentos en proximidad.

Todo ello implica un posicionamiento claro a favor de la soberanía alimentaria, el derecho pueblos a decidir sobre sus políticas agroalimentarias.




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