Alertan sobre los peligros por sismicidad en dos proyectos

Las federaciones navarra y aragonesa de Ecologistas en Acción aúnan sus esfuerzos y recursos para oponerse a dos proyectos en marcha que amenazan los territorios de ambas comunidades, uno de cuyos nexos en común reside en la sismicidad potencial que entrañan, peligro sobre el que esta organización quiere alertar a la opinión pública.

El primer proyecto sobre el que alertan es el recrecimiento de Yesa. Conocido es el empecinamiento del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente y de la Confederación Hidrográfica del Ebro que no se han detenido ante los problemas surgidos con los deslizamientos de ladera (apenas un aviso de los ostensibles temblores a que daría lugar el llenado del futuro vaso), por más que las voces de algunos conocidos expertos en riesgos geológicos y constructivos hubiesen advertido de ello desde el ámbito universitario y que, a posteriori, los trabajos de estabilización se muestren ineficaces y engullan sin decoro ingentes cantidades de dinero público, en un irracional sobrecoste de las inversiones presupuestadas. A propósito de lo cual el oscurantismo de la CHE resulta completamente inadmisible desde los más mínimos estándares de transparencia democrática. De nada sirve tampoco que los objetivos confesos de esa obra de ingeniería civil hayan sido refutados con argumentos y con hechos: p. ej. –y sin ser exhaustivos, que las necesidades para agua de boca de Zaragoza capital estén colmadas con las dimensiones actuales del embalse; o las limitaciones que para la distribución supone el Canal de Bardenas, sólo apto para vehicular el concreto caudal de que dispone; o que las demandas de regadío se satisfarían de manera mucho más eficiente mediante otros sistemas alternativos ya analizados y presentados al público. Sin embargo, el grado de apoyo que el recrecimiento ha ido encontrando en los dos gobiernos autonómicos a lo largo del tiempo, matizado según las diferentes mayorías políticas que se configuraban, ha variado desde que el actual ejecutivo foral empezó a sentirse preocupado por las consecuencias de un colapso de la presa.

En cuanto al segundo de los proyectos mencionados, reclaman para él una especial atención, puesto que su reciente incorporación a la agenda ambiental lo convierte por ello en menos conocido. El proyecto Mina Muga para la explotación de potasas, cuya demarcación comprende desde la Bal d’Onsella (Altas Cinco Villas) hasta la Sierra del Perdón (junto a Iruña/Pamplona), se caracteriza, en línea con lo anterior, por provocar:

  • Aumento de la sismicidad.
  • Contaminación salina de cauces y acuíferos.
  • Desmedida carga de transporte, cifrada anualmente en 102.500 camiones pesados en las carreteras hasta el puerto de Bilbao, puesto que no se ha conseguido transporte por ferrocarril.
  • Excesivo consumo de agua, casi 1 Hm3 anual (819.784 m3 en concreto): equivalente al suministro de una ciudad de 16.500 habitantes.

Por lo que se refiere al primero de esos puntos, y entrando en pormenores, la sismicidad en el entorno de la falla de Loiti, localizada inmediatamente al N del yacimiento, ha sido interpretada como origen de la crisis de la canal de Berdún en los años ´20, por lo que resulta imprescindible que un estudio detallado de la misma acompañe la memoria técnica del proyecto (que, por el contrario, carece de él) a fin de garantizar la seguridad de la zona, pero sobre todo por la probable afección al embalse de Yesa y a los deslizamientos que se producen en sus dos laderas. La ausencia de una valoración de las estructuras sismogénicas y de la posibilidad de factores detonantes de seísmos (inducidos o anticipados) debido a la alteración del régimen de esfuerzos en el subsuelo como consecuencia de la actividad minera, el bombeo de aguas, la depresión de los freáticos o el uso de explosivos, perfilan un panorama de catastróficos impactos e incompatibilidad entre la actividad y el medio si no se evalúan previamente dichos riesgos con absoluta precisión. Los numerosos problemas de estabilidad de taludes a lo largo de todo el entorno de la explotación, como el ya citado en ambos lados del embalse de Yesa, hacen que, en ese contexto, cualquier vibración sísmica pudiera amplificar los movimientos actuales o desencadenar el inicio del deslizamiento de materiales que se encuentran en condiciones de metaestabilidad.

Promovido por la empresa Geoalcali, el expediente de “Mina Muga” se halla en este momento en el Ministerio de Industria, que debe responder aún a las alegaciones presentadas durante el período de información pública, entre otros por esta asociación. Tan pobre y carente de rigor era el estudio inicial aportado por el promotor que, a requerimiento de la Administración, se ha visto obligado a encargar otro. A través de su fundación, Geoalcali, que ha subvencionado actos en fiestas patronales y ofrece hierba artificial para los campos de fútbol, intenta ganarse la voluntad de los pueblos afectados con las mejores artes de los años del caciquismo. Eso sí, evita entrar en cualquier debate técnico con expertos, donde las deficiencias de su proyecto o la ocultación de los peligros que implica salgan a relucir.

Por todo lo enunciado, en virtud de los elementos específicos de cada uno de ellos, y del riesgo inherente compartido por los dos, basado en la conjunción de la sismicidad (efecto de la actividad) con la particular composición geomorfológica del contexto, Ecologistas en Acción solicita la paralización inmediata de los proyectos “Mina Muga” y el recrecimiento de Yesa, que amenazan gravemente la seguridad de las poblaciones afectadas (piénsese en la fatalidad que supondría aguas abajo el colapso de la presa). Es momento de contraponer las promesas (incumplidas) a los peligros (probados).

Cada uno de los gobiernos implicados es responsable de acuerdo a sus competencias. Así, el Gobierno Central, en el caso de Yesa tiene la facultad de paralizar el recrecimiento. A él se unen los gobiernos autónomos de Navarra y Aragón, como responsables cada cual en su respectiva parcela en el caso de “Mina Muga”. Ecologistas en Acción apela también a los partidos políticos, a quienes exige afrontar con valentía la gestión de estos proyectos y buscar con coherencia un futuro sostenible y seguro, lejos de falsas promesas.




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