Rechazo a las Ayudas para el Fomento de la Actividad Taurina en Extremadura

La Junta de Extremadura ha vuelto a convocar este año las ayudas para el fomento de la “cultura taurina”. Resulta paradójico que la Junta se haya dado tanta prisa en convocar estas subvenciones, apenas diez días después de la aprobación de los Presupuestos Generales para la región, priorizándolas sobre otras partidas que, con certeza, serían de mayor utilidad para el conjunto de la población extremeña.

Las ayudas se dividen en cinco ejes en los que deben encuadrarse los proyectos subvencionables, de los cuales, el Eje 2 y el Eje 3 están destinados respectivamente a sufragar los gastos de actividades de “Aprendizaje profesional en el mundo taurino” y “Formación profesional en el ámbito de la tauromaquia”. Otro aspecto que sorprende de las ayudas, es la práctica ausencia de restricciones a la hora de subvencionar cualquier gasto que tenga relación con la actividad, lo que supone una evidente ventaja de los beneficiarios de estas ayudas con respecto a los criterios que se aplican para la mayoría de las subvenciones convocadas por la Junta para otros sectores y actividades.

Todo ello pone de manifiesto la aparente intención de la Junta de Extremadura de seguir siendo “apoderada” del mundo del toreo, dada la cantidad de dinero público invertido en la puesta en marcha de Escuelas de Tauromaquia, mantenimiento de plazas de toros, subvenciones a la cría del toro de lidia, u organización de ferias y festejos taurinos en la Comunidad Autónoma, que viene a sumarse al dinero que sale de las arcas municipales y estatales con este mismo fin. El monto total de dinero público destinado a subvencionar la tauromaquia es difícil de calcular, pues existe un oscurantismo total en este asunto y, además, las partidas se imputan en los presupuestos de diferentes administraciones, por lo que resulta muy difícil hacerles un seguimiento.

Esta modalidad de ayudas para el fomento de las actividades taurinas en Extremadura nació el último año de la pasada legislatura, mediante DECRETO 21/2015 de 24 de febrero, ampliando la línea de subvenciones ya existente desde el año 2005. Su publicación en el DOE se producía exactamente dos días antes de que su Presidente José Antonio Monago anunciara en el Consejo de Gobierno Extraordinario celebrado en Trujillo el día 4 de febrero de 2015 que “su gobierno sería el primero en España que se personaría como acusación particular en todos los casos de maltrato a animales de compañía en la región, e instaría al Gobierno de España a hacer lo mismo a nivel nacional”.

Este empeño por fomentar los espectáculos taurinos por parte del ejecutivo anterior, ya se había puesto en evidencia con la redacción del “Plan Autonómico de Promoción y Difusión del Mundo del Toro”, que ampliaba el Reglamento de Festejos Taurinos Populares y, entre otras cosas, simplificaba los trámites. Ahora, esta nueva convocatoria de las subvenciones deja en evidencia la intención del Gobierno de Guillermo Fernández Vara de continuar la obra de su predecesor, además de clarificar la postura del gobierno regional en cuanto a la no consideración de las actividades taurinas como un ejemplo de maltrato animal.

Tampoco parecen contemplar como maltrato nuestras autoridades las múltiples manifestaciones de crueldad contra los toros que se siguen produciendo en diferentes localidades de Extremadura durante la celebración de los festejos populares y, que en algunos casos, han sido incluso declarados como “Fiestas de Interés Turístico Regional”, ante el asombro y el rechazo de gran parte de la población extremeña. El ejemplo paradigmático de ello serían los toros “acericos” de los Sanjuanes de Coria, donde se reparten dardos al público asistente para clavarlos en el animal, mediante cerbatanas, mientras éste corre por el recinto del casco histórico amurallado.

Bajo la manida bandera de reivindicación de la tauromaquia como tradición y fiesta cultural de nuestro país, se estima que cada año se organizan en España entre 16.000 y 18.000 festejos populares (entre ellos, unos 1.800 en plazas, que incluyen corridas de toros, novilladas y otros espectáculos) en los que más de 50.000 reses son torturadas para regocijo del personal. Ahora la Junta de Extremadura inyecta otros 86.000 euros para el impulso de nuestra anacrónica “fiesta nacional”, a pesar del evidente cada vez mayor rechazo social a este tipo de manifestaciones crueles, cuyo número se ha desplomado, según algunos estudios, en un 51´10% en los últimos ocho años.

Ecologistas en Acción quiere recordar al Gobierno de Extremadura la situación de pobreza en la que siguen viviendo miles de sus ciudadanos, que hace que sea aún más incomprensible, si cabe, que se siga invirtiendo dinero público en fomentar estas actividades privadas con ánimo de lucro que en absoluto revierten en la sociedad extremeña. Nuestra organización se posiciona, una vez más, en contra de cualquier manifestación pública o privada que conlleve el sufrimiento, humillación o muerte cruenta de animales, y más aún en contra de que el erario público las apoye y sufrague, contribuyendo a ahondar en esa profunda confusión entre cultura y espectáculo sangriento que existe en nuestro país.

Si, como decía Mahatma Gandhi, “un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”, desde luego se podría decir que España está a la cola del ranking de los países europeos, lo que se pone de manifiesto en el hecho de que ayer mismo la Eurocámara apoyaba, por abrumadora mayoría, la prohibición de la financiación con fondos europeos de las actividades de tauromaquia. Esta financiación –que llega a los empresarios ganaderos de toros de lidia a través de la Política Agraria Común (PAC) y que se ha estimado en unos 470 millones de euros entre el año 2014 y 2020—, va en contra del Convenio Europeo sobre protección de animales en las ganaderías, donde se establece que los mismos “no deben sufrir dolor, lesiones, miedo o ansiedad”.




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