Piden la eliminación total de todas las armas nucleares

Un año más RANA, plataforma en la que participa Ecologistas en Acción, vuelve a recordar a las víctimas de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto de 1945 y desde el dolor y la esperanza en que no se repitan barbaridades similares, pedimos la eliminación total y definitiva de todas las armas nucleares y la retirada al Sr. Obama del premio Nobel de la Paz por no ratificar el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) y por seguir invirtiendo en su arsenal nuclear.

El 6 y el 9 de agosto de 1945 EE UU, único país entonces con armas nucleares, escribió una de las páginas más negras de la historia: los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Estos bombardeos, que causaron más de 200.000 muertes e incontables casos de malformaciones y enfermedades, supusieron el comienzo de la era nuclear y que, desgraciadamente, la humanidad esté más cerca de su exterminación. Desde ese momento, la amenaza de una guerra atómica no ha dejado de existir. Ni siquiera es cierto, como difundieron, que el final de la guerra fue gracias a estos bombardeos, estaba ya ganada por parte de los aliados. Y seguro que sabían que los alemanes no se le habían adelantado en el invento, EE UU con ayuda del Reino Unido y Canadá reunieron un equipo de 130.000 personas, entre científicos y técnicos, y con el equivalente de veinte mil millones de dólares actuales lograron fabricarlas en 2 años y medio. No se lanzaron para evitar un ataque definitivo, no fue a la defensiva, sino para demostración de primacía frente al enemigo y con los socios, porque después de las guerras siempre viene el reparto del pastel.

Las imágenes y número de víctimas de las primeras noticias sobre la primera bomba
atómica lanzada en el planeta impactaron fuertemente en la población mundial, pero pronto se censuraron imágenes e información de victimas, malformaciones, y otros efectos de la radiación tanto en las personas como en el medio. Y mientras la mayoría de la población pensaba “ojalá sea la primera y la última”, algunos se encargaban de desarrollar y divulgar su teoría de “invertir en armamento (incluyendo armas de última generación) para mantener la paz”, mediante la táctica de disuasión. Con lo que en la actualidad son ya nueve los países con arsenal nuclear, en el que almacenan un total de 17.000 bombas como la arrojada en Hiroshima. Con ese potencial hay para destruir varias veces el planeta, esto según su teoría de la disuasión evita una nueva guerra mundial, porque la tercera supondría el final y nadie quiere destruir su propio país, pero según la realidad y la lógica lo único que garantiza es que no habrá una cuarta.

En al menos dos ocasiones hemos estado en peligro de ataques nucleares, una en 1962, la llamada “Crisis de los Misiles” después de que EEUU intentara invadir Cuba, duró 10 días y generó inquietud entre la población mundial, y la otra en 1983 cuando falló el sistema detector de Seguridad de la URSS, y avisó del lanzamiento de varios misiles desde EE UU, a punto estuvimos de una respuesta por parte de la URSS, no la hubo gracias a la inteligencia y sensatez de Stanilav Petrov, el único responsable en aquel momento de dispararlos, disponía solo de 20 minutos, lo que tardarían los misiles en llegar si era cierto lo que decía la máquina.

71 años después vivimos un momento en qué se está obligando a muchos países a
prescindir de derechos básicos porque hay que incrementar la inversión en armamento en pro de la seguridad, cuando todos sabemos que la guerra contra el terrorismo no se gana con bombas de alta gama. Se le concede el premio Nobel de la Paz a Obama por asegurar que iba a trabajar por el desarme nuclear cuando EE UU todavía no ha ratificado la firma del Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP), de 1968. No creemos que sea meritorio de este prestigioso galardón alguien que sigue sin ratificar el TNP y aprueba una inversión de un billón de dólares para “modernizar” su arsenal nuclear en treinta años, además de continuar con bombardeos, los últimos hace unos días en Libia, destructivos e inútiles. Nos parece que mantenerlo puede suponer una pérdida de valor de estos galardones, por lo tanto consideramos que el Comité Noruego del Nobel debería retirar urgentemente a Obama el Premio Nobel de la Paz.

Desde 1968 todos los Secretarios Generales de la ONU han defendido el desarme nuclear y han solicitado la firma y ratificación del TNP, Ban Ki-Moon, decía lo siguiente el pasado 29 de agosto: “En este Día Internacional, reitero mi llamamiento de larga data a todos los Estados para que firmen y ratifiquen el Tratado especialmente a los ocho necesarios para que entre en vigorcomo un paso decisivo en el camino hacia un mundo libre de armas nucleares”. Muy significativo el uso del latinismo “de larga data”, exactamente 48 años. Hay que recordar que Naciones Unidas ha establecido un Día Internacional contra los ensayos nucleares (29 agosto) y un Día Mundial por la Eliminación Total de las Armas Nucleares (26 septiembre).

A diferencia de Chernóbil, Hiroshima y Nagasaki son ciudades habitadas, pero sus habitantes son los que menos olvidan, imposible cuando todavía están sufriendo las consecuencias. Desde 1964 en Hiroshima está encendida una llama por la paz, y quieren mantenerla encendida hasta que no se eliminen las armas nucleares. ¡Que cunda el ejemplo en más lugares del mundo, es mucho lo que nos jugamos como para tomárnolos a broma y mirar para otro lado!.




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