Satisfacción por el nombramiento del Tajo Internacional como Reserva de la Biosfera

Ecologistas en Acción de Extremadura muestra su satisfacción por la decisión de la UNESCO de incluir al Parque Natural Tajo Internacional en la red mundial de Reservas de la Biosfera, decisión adoptada en el Consejo Internacional de Coordinación del Programa “El Hombre y la Biosfera”, celebrado en Perú durante marzo del presente año.

La Reserva de la Biosfera Transfronteriza Tajo-Tejo Internacional, la segunda de estas características en la Comunidad tras el nombramiento en 2003 del Parque de Monfragüe, tiene como eje principal el curso del río Tajo y está compartida por España y Portugal, abarcando una superficie de 428.176 ha, de las cuales 259.643 corresponden a territorio del Estado español.

La recién declarada Reserva de la Biosfera, según resolución publicada en el BOE con fecha 17 de agosto, recorre 14 términos municipales extremeños y 12 freguesías de la Región Centro de Portugal, recogiendo una población de más de 62.000 personas.

El valor ecológico del Parque Natural Tajo internacional es muy elevado, tratándose de un área de relieve escarpado en la que predominan encinas, alcornoques y zonas de matorral, que se alternan con extensiones cultivadas, extensos pastizales y formaciones adehesadas. Respecto a la fauna, típicamente mediterránea, existen numerosas especies amenazadas o en peligro de extinción, como el águila imperial ibérica, la cigüeña negra, la nutria o el lagarto verdinegro, algunas de ellas endémicas de la península.

Las Reservas de la Biosfera son, según la propia UNESCO, ecosistemas que sirven para impulsar armónicamente la integración de las poblaciones y la naturaleza, a fin de promover un desarrollo sostenible; destacando que el Parque Natural Tajo Internacional cumple sobradamente con estos requisitos, pues junto a su valor medioambiental tiene también una gran importancia socio-económica, derivada de una vocación del territorio mayoritariamente ganadera y forestal, existiendo una importante cabaña, sobre todo ovina, bovina y porcina, que conforma la base de la economía local junto con otras explotaciones tradicionales como la extracción del corcho, la miel y el cultivo de cereales.

La declaración como Reserva de la Biosfera del Parque Natural Tajo Internacional es, sin duda, una noticia que nos alegra y por la que queremos felicitar a todas las personas e instituciones que la han hecho posible. No obstante, desde Ecologistas en Acción de Extremadura no podemos dejar pasar la ocasión para recordar las múltiples amenazas a las que se enfrentan los hábitats que constituyen la Reserva, debido a la actividad humana: el trasvase de sus aguas de cabecera a otras cuencas para usarla en regadíos intensivos; la incapacidad de las depuradoras de Madrid y Toledo para depurar hidratos y la propia falta de capacidad de disolución natural del río debido a su caudal mermado; la eutrofización provocada por las aguas retenidas en los pantanos que se encuentran a partir de Talavera de la Reina, aguas abajo; el no respeto de los caudales ecológicos del río, secuestrados por los intereses de las industrias eléctricas; y, sobre todo, la presencia de la central nuclear de Almaraz –y con ella, del Almacén Temporal Individualizado (ATI) que se quiere construir en su recinto para prolongar la vida de la instalación hasta los 60 años— hacen del Tajo-Tejo un río sobre-explotado.

No sólo para los ecosistemas del Tajo, sino también para la salud humana, la construcción del ATI supone una verdadera temeridad e implicaría aumentar el riesgo de accidente nuclear de forma inadmisible. Por ello Ecologistas en Acción, junto a otras organizaciones conservacionistas, ha redoblado sus esfuerzos para exigir el cierre de la central nuclear que nos amenaza a todos y todas cuando ésta cumpla sus años de vida útil en 2020, acompañándolo del diseño de un modelo energético que pueda optimizar el potencial renovable de nuestra comunidad, así como un plan de reconversión laboral para la zona.

Las distinciones internacionales no son posibles sin un gran esfuerzo por parte de la población que en ella habita, en primer término, y de la sociedad en la que se incluye, y con ella sus instituciones y organismos oficiales. Pero sabemos que es necesario un trabajo continuado que permita el mantenimiento y la conservación de los espacios naturales de la región, por lo que animamos a estas instituciones, organismos oficiales y a la misma sociedad a seguir con la labor por la mejora de nuestros hábitats.




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