Campaña por un Cinturón Verde en torno a la ciudad de Cáceres

Ecologistas en Acción de Cáceres, ante la posible nueva ordenanza municipal, aprobada por el Ayuntamiento de Cáceres por unanimidad de todos los grupos, y que servirá para regular la gestión y la protección del arbolado urbano con el objeto de preservarlo y ordenar todas las actuaciones que le afecten, hace las siguientes reflexiones y propuestas, que se sintetizan en una campaña: "Por un cinturón verde en torno a la ciudad de Cáceres"

Si el Ayuntamiento tiene que desarrollar una ordenanza para planificar, ordenar y gestionar el arbolado de la ciudad, regular todas las actuaciones que afectan al sistema del arbolado, queremos que “piense en grande, empiece en pequeño” (Alcalde Al Arquillano, San Francisco, Cebú, Filipinas: su municipalidad fue co-ganadora del Premio Sasakawa para la Reducción del Riesgo de Desastres 2011 de la ONU) y que tenga en cuenta las siguientes premisas.

1- Cambio climático

El cambio climático parece que ya no se discute, por lo que las ciudades debieran ir tomando decisiones que vayan gestionando y mitigando los efectos potenciales del mismo. Las consecuencias del cambio climático afectarán directamente a muchas comunidades en los próximos decenios con graves e irreversibles consecuencias, tanto para el medio ambiente en general, como para las personas en particular.

Ante la falta de compromisos ambiciosos dentro de las negociaciones internacionales, se hace necesario iniciar un cambio de modelo en consonancia con los límites del planeta, que debe de basarse en un cambio a nivel local. Por ello, instamos al gobierno municipal a la toma de medidas inmediatas y urgentes que logren reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el municipio, ya que es en los núcleos urbanos donde se producen un 70% de las emisiones de dióxido de carbono. Los compromisos que proponemos son:

• Convertir Cáceres en municipio sostenible estableciendo entre otros objetivos que todos los suministros energéticos municipales estén basados únicamente en energías renovables.

• Elaborar un plan de choque para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, identificando los focos más importantes y realizando planes de actuación para reducir sus emisiones y poniendo en marcha medidas de impulso a la movilidad a pie, en bicicleta y en transporte público, reduciendo drásticamente el uso del automóvil.

• Introducir en las ordenanzas municipales criterios de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático, no solo en la actuación municipal sino también en la adjudicación de servicios, de forma que se priorice estos criterios frente a los economicistas.

• Aumentar progresivamente las capacidades del ayuntamiento para hacer frente a las consecuencias del cambio climático que ya se está produciendo. Adaptación del planeamiento urbanístico y ordenanzas municipales a esta nueva situación.

• Incluir a Cáceres en la red de ciudades contra el cambio climático, ya que este esfuerzo debe de ser compartido por la mayor parte de los municipios para que adquiera efectividad y relevancia.

• Incluir la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de la planificación municipal para el desarrollo de la estrategia de lucha contra el cambio climático y como mecanismo de control para la correcta puesta en marcha de las medidas.

• Reforzar la concienciación pública, animando a las asociaciones, plataformas, ONGs, medios de comunicación,... a generar una reflexión y participación en los posibles efectos potenciales del mismo.

• Promover el crecimiento verde y la protección de los ecosistemas en la planificación de los medios de sustento y desarrollo sostenibles de la ciudad.

• Analizar las consecuencias ambientales de los planes, políticas y programas existentes, incluyendo consideraciones de los ecosistemas en los procesos de planificación futuros y combatir los factores causantes de la degradación de los mismos.

2- Energías fósiles

Si las energías fósiles tampoco se cuestiona que no serán de uso para la mayoría de la población, por su carácter residual, si no extinto, para finales de siglo o incluso antes, es preciso:

a) Acelerar la transición justa hacia un modelo energético 100% renovable, como paso imprescindible para cumplir con el Acuerdo de París y limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5ºC.

b) Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, apostando por energías renovables.

c) Fomentar la transición a una economía verde que reduzcan los riesgos de desastres, provenientes del cambio climático, y respeten los ecosistemas.

3- Ciudad resiliente

Cáceres debiera crecer hacia aquello que se entiende como ciudad resiliente, que es, entre otras muchas características:

a) La que “tiene un gobierno local incluyente, competente y responsable que vela por una urbanización sostenible y destina los recursos necesarios para desarrollar capacidades a fin de asegurar la gestión y la organización de la ciudad antes, durante y después de una amenaza natural”.

b) Además, “es capaz de minimizar las pérdidas físicas y sociales derivadas de fenómenos meteorológicos extremos”.

c) Es aquella que gestiona el presente teniendo en cuenta un futuro común más habitable, solidario, equitativo, justo y ecológico, en el que la ciudadanía pueda estar más informada y sea más partícipe de lo que en ella acontece, factores éstos valorizados y potenciados desde el propio Ayuntamiento.

4- Ciudad en transición: el agua

Como ciudad que crece hacia el futuro, en transición hacia una ciudad más acorde con el devenir que se atisba, debiera establecer un programa sostenible de gestión del agua, que mitigue posibles déficits futuros 1. Por ello:

a) Sería conveniente restaurar la ribera del arroyo el Marco, depurando sus aguas, permitiendo que los manantiales y fuentes, que desde la antigüedad ha utilizado su población, vuelvan a ser todas idóneas para el consumo humano.

b) Reforestar, al menos, el “cinturón verde”, con plantas autóctonas, capaces de resistir los fuertes estiajes de nuestro clima, con necesidades más bajas de agua para su mantenimiento.

c) No olvidar que estaríamos creando espacios para la vida, que incluyen, porque no puede ser de otra manera, a todos los seres vivos que en ellos irían acogiéndose, por lo que las futuras actuaciones en ellos debieran estar establecidos, bajo la premisa del respeto a los mismos.

d) Establecer mecanismos para ampliar la participación, la supervisión y difusión de la información de este proyecto.

e) Entender todo el proyecto como un plan de transición.

1 El informe Consecuencias del cambio climático sobre la disponibilidad de agua en España tras la firma del Acuerdo de París , analiza cómo han evolucionado los recursos hídricos en España en los últimos 25 años. Los resultados son realmente preocupantes. La combinación de la reducción de las precipitaciones y, muy especialmente, la subida de las temperaturas que se está produciendo, han generado una reducción media del volumen de agua que va a parar a los cauces de más del 20% en tan sólo 25 años.
También dice que “Hay que mejorar la calidad ambiental de los barrios, `verdificarlos´, pero no a cualquier precio”: es necesario que el proceso se acompañe de políticas que controlen la especulación inmobiliaria en la zona, se promuevan las promociones de vivienda social, se limiten las licencias de alquiler de corto plazo, o se fomente la creación de redes de apoyo entre los vecinos y entre comercios locales.
(Los resultados muestran cómo, en algunos barrios, la mejora ambiental del entorno ha provocado una revalorización de las viviendas que ha terminado por expulsar a las clases más vulnerables para dejar paso a ciudadanos con rentas más altas).

5- Jardines comestibles

Crear un “cinturón verde” en la ciudad supone crear ecosistemas que servirán como zonas de amortiguamiento y protección contra las amenazas climáticas.

Además queremos recordar que un “cinturón verde”, y el arbolado que en él se contendría, supondría un auténtico pulmón para la ciudad, combatiendo los efectos del cambio climático, nos haría más conscientes del cambio de estaciones, sirviendo como hogar para otros seres vivos, flora y fauna que forman parte de cadenas tróficas que no vemos pero que están ahí; contribuyendo a la biodiversidad; disminuyendo, en gran medida, la contaminación y mejorando la calidad del aire que respiramos; coadyuvando a mantener una salud física y mental adecuada; aminorando la violencia; se presta como instrumento para la concienciación ecológica; puede convertirse en puntos reconocidos de la comunidad, dándole al vecindario una identidad y alentando el orgullo cívico de las gentes que los cuidan y disfrutan; nos protegería de los rayos ultravioletas; embellecerían el entorno…

Crear un “cinturón verde” que incluya “jardines comestibles”, en aquellos barrios que decidan apostar por su cuidado y aprovechamiento, supone afianzar la resiliencia de la ciudad, fortaleciendo los medios de sustento y de alimentación, sumando estos recursos a la disponibilidad de agua potable y otros recursos que la naturaleza procura. El apoyo de la agricultura urbana y periurbana con el objetivo de abastecer la demanda de la ciudad reduce la huella ecológica de la alimentación, sector con un gran número de kilómetros a sus espaldas.

El objetivo de incluir “jardines sostenibles” también es sensibilizar a la población sobre un nuevo modelo de ajardinamiento, en el que se apliquen y respeten las tres vertientes del concepto de sostenibilidad: la ambiental, la económica y la social.

Las zonas verdes, debieran estar conectadas entre sí, a gran escala pueden funcionar como corredores verdes que unan ecosistemas circundantes a otros espacios adehesados de municipios cercanos.

Crear jardines con modelos que sigan nuestra tradición y nuestro clima, que utilicen plantas autóctonas, por lo demás menos caras, conlleva un menor consumo de agua y menor utilización de productos fitosanitarios, mejorando la calidad del entorno y en especial del aire y el agua. Facilitar la porosidad de las zonas ajardinadas, evitando el “hormigonamiento”, favorece la filtración y la recogida de aguas pluviales en el subsuelo.

No debemos olvidar la dimensión social de un proyecto como éste que proponemos, “cincurón verde” con “jardines comestibles”, pues las actividades vinculadas al cuidado de las plantas generan una mejor calidad de vida:

a) El proyecto debiera estar concebido para albergar distintas actividades educativas y de ocio, pretendiendo, también, promover el conocimiento y la investigación, por lo que también proponemos crear amplias zonas con viveros especializados en árboles, arbustos y flores autóctonas.

b) Facilitar edificios municipales, como los centros cívicos, como punto de encuentro de grupos de consumo agroecológicos, e incentivar su creación a través de políticas concretas.

c) Declarar el término municipal como zona libre de transgénicos y del uso del glifosato.

d) Elaborar y aprobar una ordenanza municipal que garantice la mejora y protección de los paisajes agrícolas tradicionales, mediante el desarrollo de acciones que favorezcan y potencien su diversificación paisajística y natural.

e) Confeccionar un plan especial de protección de la Ribera del Marco y Calerizo, tanto en su vertiente patrimonial como paisajística, y realizar un plan especial de protección de la Sierra de la Mosca, pues todos estos espacios estarían incluidos en el “cinturón verde” que proponemos.

Para todo lo expuesto proponemos:

a) Involucrar a diversos actores, voluntariado, ONG, el sector académico, la comunidad empresarial, etc. y fomentar la participación de las organizaciones de base comunitaria tan pronto como sea posible en el proceso.

b) Establecer alianzas con la Universidades, las ONG o las entidades científico-técnicas que pueden proporcionar datos, destrezas y realizar investigaciones.




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