¿Es posible detener la pérdida de biodiversidad?

En 2020 finaliza el plan de la UE para salvar especies y ecosistemas.

Isabel Díaz Leiva [1]. Revista Ecologista nº 90.

La Estrategia Europea de Biodiversidad, aprobada en 2011, fija como objetivo detener la pérdida de biodiversidad en 2020. Quedan cuatro años y el Gobierno español no está haciendo avances. Mientras, la destrucción de la biodiversidad se acelera.

La comunidad científica identifica la pérdida de biodiversidad como uno de los límites planetarios ya traspasado por la humanidad [2]. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alerta de que el 60% de los ecosistemas mundiales están degradados el 75% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas o significativamente agotadas y se ha perdido ya el 75% de la diversidad genética agraria desde 1990.

En Europa la situación no es mejor. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente el 60% de las especies y el 77% de los hábitats se encuentran en un estado de conservación desfavorable [3]. Ante esta situación la Comisión Europea adoptó en 2011 la Estrategia Europea de Biodiversidad, con el objetivo de detener en 2020 la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos de la Unión Europea, y restaurarlos en la medida de lo posible, incrementando al mismo tiempo su contribución a la conservación de la biodiversidad mundial.

La Comisión ha realizado una revisión intermedia [4] para conocer el grado de cumplimiento de la estrategia e identificar dónde se debería intensificar el trabajo. Según este informe, se necesitan avances mucho más audaces y ambiciosos para alcanzar los objetivos marcados para 2020. Con el ritmo actual de ejecución continuará la pérdida de biodiversidad y de servicios de los ecosistemas, poniendo en peligro su capacidad para sostener las necesidades humanas.

Cumplimiento del Estado español.

También en 2011, el Gobierno aprobó el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad 2011-2017. Desde entonces se ha avanzado en la recuperación de algunas especies emblemáticas, como el águila imperial, se ha mejorado el conocimiento de los ecosistemas terrestres e iniciado la protección de los espacios marinos. Sin embargo, pese a estos avances puntuales, los retrocesos en materia ambiental se han intensificado y la conservación de la naturaleza se supedita, cada vez más, a los intereses económicos de unos pocos.

Una de las herramientas principales para la conservación de la biodiversidad europea es la Red Natura 2000. El ritmo de declaración de planes de gestión para los lugares Red Natura lleva un importante retraso, lo que ha causado el inicio de un procedimiento de infracción al Estado por parte de la Unión Europea. A finales de 2015, un 60% de los lugares Red Natura nacionales contaban con planes de gestión aprobados y alrededor de un 10% más estaban en tramitación.

Pero muchos de estos planes se han elaborado sin participación pública, carecen de objetivos cuantificables y de medidas de conservación para todos los hábitats y especies de interés comunitario, lo que les convierte en meras declaraciones de intenciones.

La biodiversidad en políticas sectoriales

Aún queda mucho por hacer para la integración de la conservación de la biodiversidad en las políticas sectoriales, a pesar de que es una meta contemplada en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Aunque esta ley establece la necesidad de elaborar Planes Sectoriales antes de 2012, a día de hoy únicamente se ha aprobado uno, el de turismo de naturaleza. Esto da una idea de la voluntad del Gobierno de incluir la biodiversidad en políticas clave para la conservación como suelo, energía, agricultura o agua.

Otro ejemplo que ilustra la falta de integración de la biodiversidad en las políticas sectoriales es la deficiente aplicación de la Directiva Marco del Agua, que pretendía alcanzar en 2015 el objetivo principal de asegurar el buen estado de los ecosistemas acuáticos. El Parlamento Europeo ha reclamado a las autoridades españolas una revisión de la gestión del agua y la Comisión plantea rechazar el segundo ciclo de planes hidrológicos por no cumplir con la directiva marco.

La lucha contra las especies exóticas invasoras es uno de los campos en los que se ha retrocedido a nivel estatal. La última modificación del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, de 2013, dejaba fuera especies como la carpa común y la trucha arco iris y permitía acciones como la cría de visón americano. La modificación fue recurrida por varias organizaciones (entre ellas Ecologistas en Acción) lo que supuso la anulación de gran parte de las excepciones propuestas. Tampoco mejora la coordinación entre administraciones implicadas en la lucha contra las especies invasoras y se olvida completamente el papel fundamental de la prevención.

La estrategia también incluye acciones destinadas a reducir las causas indirectas de la pérdida de biodiversidad, como las pautas de consumo, el comercio internacional, la existencia de subvenciones perniciosas y la falta de incentivos económicos para la conservación de la biodiversidad. Son estas acciones las que precisan cambios de más calado, no solo en la normativa ambiental o sectorial, sino en el propio sistema económico. La forma de plantear los tratados de libre comercio, el mantenimiento de ayudas a sectores como el automóvil, o la falta de límites en la publicidad, por ejemplo, evidencian que se avanza en sentido contrario.

Cambio de rumbo

Las principales amenazas directas de la biodiversidad, como el cambio climático, la contaminación, sobreexplotación de ecosistemas, especies exóticas invasoras o degradación y pérdida de hábitats, no se están reduciendo. Pero lo que es aún más preocupante, tampoco se están abordando las causas de la pérdida de biodiversidad relacionadas con el actual modelo económico identificadas por el Convenio de Diversidad Biológico [5].




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