Bolbelasmus casanovaorum, una nueva especie ibérica de coleóptero geotrúpido

Los entomólogos Pablo Bahillo de la Puebla —doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad del País Vasco— y José Ignacio López Colón —ambientólogo, ingeniero técnico agrícola y miembro de Ecologistas en Acción—, investigadores del proyecto Fauna Ibérica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.), han descrito una nueva especie de insecto, al cual han nominado Bolbelasmus casanovaorum, del orden de los coleópteros (escarabajos). Su trabajo ha sido publicado en la revista científica gallega Arquivos Entomolóxicos —cuya edición corre a cargo de los entomólogos Fernando Prieto Piloña y Javier Pérez Valcárcel—, que está teniendo un importante papel en el impulso y divulgación de los estudios científicos entomológicos en nuestro país.

El género Bolbelasmus comprende un total de 27 especies distribuidas por la Región Holoártica. En la Península Ibérica viven tres especies de las 11 que colonizan Europa, Oriente Medio y norte de África: Bolbelasmus brancoi, Bolbelasmus gallicus y Bolbelasmus howdeni, a las que hay que añadir una cuarta [1], endemismo ibérico de distribución muy restringido, que se ha descubierto y descrito recientemente [2].

Los Bolbelasmus —coleópteros de la familia Geotrupidae— son insectos muy interesantes desde el punto de vista ecológico, ya que no se sabe muy bien su ciclo vital completo, que es subterráneo, un poco misterioso. Alimentan a la prole con hongos hipógeos, bien sea hongos saprófitos de las raíces de tomillos, romeros y otras labiadas, retamas o algún otro matorral, hasta los grandes hongos tuberiformes como las trufas, las turnas y otras especies; las larvas se desarrollan en galerías que excavan al efecto. Son gregarios (aparecen en grupos pequeños) y de hábitos nocturnos o crepusculares, por lo que constituyen presas habituales de algunas rapaces nocturnas, en especial los mochuelos.

Bolbelasmus casanovaorum vive exclusivamente en los Montes de Toledo, en la cordillera Oretana, y por tanto se trata de un nuevo endemismo ibérico. Los autores esperan que el descubrimiento aporte una nueva razón para continuar impulsando la protección y conservación de los ecosistemas de los Montes de Toledo que, como se puede observar en la imágen —que corresponden a la zona donde vive la nueva especie—, se trata de áreas muy bien conservadas que hasta el momento han escapado a la destrucción por las actividades antrópicas habituales. La vegetación de esa zona es un extenso encinar (Quercus ilex susp. ballota) en muy buen estado de conservación en algunos de los montes circundantes, adehesado en otros, con muchos quejigos (Quercus faginea subsp. faginea) y madroños (Arbutus unedo) y matorral de jara pringosa (Cistus ladanifer); en los valles hay cultivos extensivos de cereal —principalmente avena, pero también trigo y centeno— y junto al arroyo, algunas olmedas (Ulmus minor). Y por cierto, esta zona no está muy alejada del Parque Nacional de Cabañeros, a unos 20 Km al este, en la misma alineación montañosa.

José Ignacio López Colón y José Luis García Cano, Ecologistas en Acción.

Créditos de las fotografías: Las imágenes del holotypus de Bolbelasmus casanovaorum (col. Del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid) son de Pablo Bahillo de la Puebla y las del valle de Caracuel (Los Cortijos, Ciudad Real) de Leticia Hernández Navarro,




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