Cruceros malos para la salud

Ecologistas en Acción se hace eco de las advertencias de la organización alemana NABU (Nature and Biodiversity Union), la mayor organización ambientalista de Alemania, que lleva años denunciando los daños que provocan las emisiones contaminantes de los cruceros sobre la salud humana y el medio ambiente.

Esto es debido a que los cruceros usan un fuel oil pesado, 100 veces más tóxico que el diésel que utilizan automóviles y camiones, y que tiene hasta 3.500 veces más contenido de azufre. No en vano, este tipo de combustible está prohibido en tierra, donde es considerado un residuo peligroso que exige un tratamiento altamente costoso.

Tabla 1.- Gráfico de niveles de contaminación por partículas medidos en la cubierta de un crucero.

Tabla 2.- Comparativa de niveles de contaminación en la cubierta de un crucero, en entorno urbano y en aire no contaminado.

Las investigaciones de NABU han llegado a la opinión pública a través de las campañas que la organización realiza en puertos europeos. En ciudades como Venecia, Hamburgo, Marsella y Barcelona; se realizaron mediciones en las mismas terminales de cruceros que mostraron niveles alarmantes de micropartículas ultrafinas, uno de los contaminantes más perjudiciales para la salud pública.
Por otro lado, recuerdan que durante 2016, en Cartagena, se recibieron 187.813 cruceristas (un crecimiento del 24%), a bordo de 121 buques (+12%).

El último descubrimiento lo ha desvelado un reportaje del conocido programa Thalassa de la televisión francesa, con quienes NABU han podido documentar las concentraciones de partículas ultrafinas PM0,1 en la cubierta de un crucero, y que pueden multiplicar hasta 200 veces los niveles de fondo natural. Según Daniel Rieger, responsable de política de transporte de NABU: "Las navieras exponen a sus pasajeros a cargas de contaminantes altamente nocivas para la salud. A pesar de los datos que estamos encontrando, la industria de cruceros se niega a utilizar combustibles más limpios e instalar sistemas de filtros que desde hace años se utilizan en las industrias en tierra”. Rieger añade: "Los resultados encontrados no nos han sorprendido, solo que hasta ahora no se nos había permitido verificar la contaminación a bordo, la que directamente están respirando los pasajeros. La industria responde con buenas intenciones que se han demostrado del todo insuficientes”.

Ecologistas en Acción trabaja con NABU y otras organizaciones europeas para reclamar una regulación estricta y obligatoria que limite los fuertes impactos socioambientales de esta industria. En el caso del Mediterráneo exigen que se establezca un Área de Control de Emisiones de Azufre (SECA, por sus siglas en inglés) que limite la entrada de cruceros altamente contaminantes como existe en el norte de Europa (Mar Báltico, Mar del Norte y Canal de la Mancha) y que se establezca el Mediterráneo como Zona de Control de Emisiones (ECA).

En el Estado español el sector de cruceros crece de forma acelerada por las políticas de turismo sin control, especialmente en Barcelona, las Islas Baleares, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y ahora también en Cartagena. Barcelona se ha convertido en el primer puerto de cruceros de Europa y el cuarto a nivel mundial en pocos años, mientras crece la contestación social sobre este tipo de turismo masivo.
De hecho, el pasado 28 de enero Ecologistas en Acción participó junto a numerosas organizaciones y colectivos en una manifestación contra la excesiva turistificación [1] de Barcelona [2], que denunciaba, entre otros temas, la contaminación de los cruceros, la falta de regulación de los aspectos económicos, fiscales, sociales y ambientales de este sector, y reclamaba que se limite el número y tamaño de cruceros según la capacidad de carga de la ciudad.

Para la organización ambiental es necesario informar a los cruceristas del riesgo sobre su salud y la salud pública, y es urgente que las autoridades estudien y expongan los niveles a los que está expuesta la población que vive en los barrios cercanos a las terminales de cruceros.

Las micropartículas ultrafinas PM0,1, menores de 0.1 µm, no se ven y son altamente tóxicas. Dado su tamaño pueden llegar a la corriente sanguínea, pudiendo provocar graves enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer, por lo que tienen un importante impacto en la salud pública.

Ecologistas en Acción reclama al Gobierno Regional que se establezca una regulación fuerte y obligatoria sobre el sector, para limitar sus impactos. Por ello se ha dirigido a la Dirección General de Evaluación Ambiental de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente; reclamando una ordenación del sector, un control exhaustivo y mediciones sobre las emisiones de los cruceros que llegan a Cartagena.




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