El Principado de Asturias no avisa de los altos niveles de ozono en Mieres

Con la ola de calor que viene sufriendo la mayor parte del país en los últimos días, el intenso tráfico motorizado que soportan las principales ciudades y carreteras asturianas y el incremento del consumo de electricidad producida en centrales térmicas de carbón por el uso de aire acondicionado han provocado que se disparen los niveles de ozono, sin que se estén adoptando las medidas legalmente previstas para proteger a la población.

Central térmica de Soto de Ribera

En la tarde del domingo se han producido en Mieres cuatro superaciones del umbral de información de ozono troposférico, establecido por la normativa en 180 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, como media horaria. Todas se han producido en la estación de control de la contaminación de los Jardines de Juan XXIII, en un episodio que tuvo lugar entre a las 3 y las 7 de la tarde. La máxima contaminación por ozono se ha registrado a las 5 de la tarde, cuando se alcanzaron 203 microgramos por metro cúbico.

La estación de los Jardines de Juan XXIII es representativa de la calidad del aire de la zona de Cuencas, con una población de 108.000 habitantes, que incluye los núcleos urbanos de Mieres y Langreo, en el último de los cuales se registraron 130 microgramos por metro cúbico en la estación de Meriñán, a las 6 de la tarde. Pero se alcanzaron también altas concentraciones de ozono en las estaciones de Oviedo (143 microgramos por metro cúbico en Lugones, 140 en Trubia, 133 en Palacio de los Deportes, Plaza de Toros y Purificación Tomás), aunque sin llegar a superar el umbral de información.

La previsión de la superación del umbral de información obliga a las autoridades competentes a advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños y niñas, personas mayores, mujeres gestantes o personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando en las horas centrales del día y a la caída de la tarde cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio.

No obstante, el Principado de Asturias no ha difundido ningún aviso a la población durante este episodio de muy elevada contaminación por ozono, incumpliendo su obligación legal y dejando desasistidos a los más de 100.000 habitantes de la zona afectada. Se trata de una grave negligencia del Gobierno autonómico, obligado a informar de estas situaciones.

Ante la persistencia de las elevadas temperaturas y niveles de ozono hasta al menos el miércoles, de acuerdo a las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología, Ecologistas en Acción demanda la adopción de las medidas necesarias de urgencia para evitar volver a alcanzar el umbral de información por ozono.

Estas medidas deben pasar por la limitación del tráfico en Oviedo, tal y como se está actuando estos días ante niveles similares por ejemplo en la ciudad de Valladolid, y especialmente por la paralización del funcionamiento de las centrales térmicas asturianas de carbón, principales emisores de los contaminantes precursores del ozono.

Asimismo, exigen al Principado de Asturias que cumpla con su obligación de mantener informada a la población, garantizando el derecho a la salud pública.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. La OMS estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados ayer. El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.