Experiencias pioneras en la recogida de la fracción orgánica de residuos urbanos

120 municipios del País Valencià están implementando o proyectan establecer mecanismos para la separación en origen de la materia orgánica que desechamos para mejorar el sistema y caminar hacia la reducción de los vertidos.

Ecologistas en Acción saluda con optimismo los avances realizados en numerosas localidades del País Valencià para implantar mecanismos de separación en origen de los residuos urbanos. 120 municipios del territorio valenciano han iniciado el servicio de recogida selectiva de materia orgánica o se encuentran realizando labores administrativas previas para ponerlo en marcha en el último trimestre de 2017. Esta realidad supone un salto de magnitud de cara a cumplir con los objetivos marcados por Bruselas (la práctica desaparición de los vertederos en 2030) y en el camino hacia una sociedad basada en la máxima ’Residuo Cero’ y los principios de la economía circular. Sobre todo, si tenemos en cuenta que ningún ayuntamiento había instaurado modelos de discriminación de la basura en origen hace apenas dos años, cuando el nuevo gobierno se formó en 2015 y comenzó a incentivar este tipo de prácticas entre las entidades locales responsables de la gestión y tratamiento de los desperdicios que produce la población y la industria. La separación en origen de la fracción orgánica era un imperativo de todos los planes zonales de gestión de residuos desde 2009, pese a que no se cumpliera en la mayoría de los casos.

En este sentido, la organización ecologista se muestra dispuesta a respaldar la aplicación de dichas medidas siempre que se ajusten a los criterios que, tras varias experiencias, han sido contrastados en su valor para optimizar el proceso. Por un lado, es pertinente señalar que la instalación de la recogida puerta a puerta o del quinto contenedor para materia orgánica (depósito marrón) debe ir acompañada de un cierre electrónico que permita el acceso sólo a aquellas personas que se hayan comprometido con la iniciativa, a través de una tarjeta magnética. De esta manera, se minimizan las posibilidades de que se arrojen basuras inadecuadas en el contenedor específico que puedan entorpecer o invalidar la recuperación de la fracción orgánica por contaminación de la misma con impropios. Cabe destacar, por otro lado, la necesidad de instaurar contenedores con un volumen adecuado a los criterios técnicos, de llevar a cabo campañas de concienciación que eduquen a la población en la gestión responsable de los residuos domésticos y de establecer tasas fiscales que fomenten la separación en origen entre la población y penalizen el vertido de basuras.

Las tres capitales de provincia del País Valencià se muestran favorables a la segregación y el tratamiento selectivo de la materia orgánica. Valencia ha dispuesto contenedores marrones en dos barrios, abiertos a toda la ciudadanía, y extenderá el modelo a toda la ciudad por fases a partir de 2018. Alicante, por su parte, también inició a principios de 2017 su proceso con la ubicación de contenedores para la fracción orgánica (85 hasta la fecha) con el acceso reservado a usuarios registrados en colegios, mercados municipales, caterings, la OAMI, entre otros; así como de 11 puntos de compostaje en centros de enseñanza y zonas verdes. A finales de este año, el consistorio tiene previsto colocar 150 contenedores más en tres barrios del municipio, con la vista puesta en ampliar el proyecto a otros distritos y comenzar las pruebas piloto para la recogida puerta a puerta el año que viene. De la misma forma, Castellón de la Plana también anda embarcado en este cambio de paradigma mediante la realización de un programa de evaluación de resultados que incluye la ubicación de contenedores de materia orgánica de diversos tamaños en tres zonas de la localidad para una población de 7.600 personas.

Además, son muchos los municipios de menor envergadura que también se han sumado a la tendencia. Un pueblo pequeño como Ayora, de apenas 5.300 habitantes, ha realizado varios talleres de compostaje doméstico con 120 personas de la villa valenciana y pronostica la implantación del sistema de recogida puerta a puerta y la creación de un punto de compostaje comunitario. Carrícola, el enclave por excelencia del ecologismo valenciano situado en la Vall d’Albaida, lleva muchos años facilitando la discriminación en origen de la materia orgánica. Otras localidades como Aspe han resuelto lanzarse con la recogida selectiva domiciliaria, mientras que otras poblaciones más grandes como Sagunto y Alzira están inmersos en propagar el uso del quinto contenedor de materia orgánica.

Otras experiencias del Estado español

Más allá del territorio valenciano, se han asentado prácticas de separación en origen de la fracción orgánica que han dado resultados que merecen ser considerados. La Mancomunidad de Pamplona es una de las experiencias más destacables. Empezó en 2013 la instauración del quinto contenedor, además de otros métodos de discriminación en origen, y en 2015 ya daba servicio a más de 330.000 personas y había instalado más de 2.000 contenedores en la vía pública. La última lectura, efectuada con datos de 2016, registra la reducción a la mitad del vertido en vertedero de la región, que ahora se sitúa en torno al 25 %.

Entre las pocas autonomías que llevan varios años aplicando métodos de recogida selectiva de la materia orgánica, encontramos el caso de Cataluña, que saca un rendimiento considerable a la recogida selectiva obligatoria por ley de la fracción orgánica en origen y al sistema de recogida puerta a puerta que tiene instaurado en más de cien municipios y 300.000 personas. El porcentaje de recuperación de residuos fue del 37 % en 2016 (un 1,5 % más que en 2015), mientras que el 40 % de basura es depositada en vertederos y el 22 % es incinerada. Las cifras de reciclaje son buenas en comparación con el resto del Estado, pero muestran cierto estancamiento en los parámetros de sostenibilidad y siguen alejadas de los objetivos de reciclaje del 50 % establecidos por la Unión Europea y contenidos en la Directiva Marco de Residuos 2008/98/CEE para 2020.

Otros experimentos dignos de mención se han llevado a cabo en el ámbito local de diferentes territorios del País Vasco. Hernani es un municipio de casi 20.000 habitantes situado en la provincia de Guipuzcoa que ha desplegado un sistema de compostaje comunitario y doméstico para 1.400 hogares, mientras el resto de la población se sirve del método habitual de recogida puerta por puerta de la fracción orgánica. La iniciativa arrancó en 2012 con el emplazamiento de un compostador colectivo y, en la actualidad, la localidad cuenta con más de 35 unidades de compostaje. Las estimaciones más recientes señalan que se recolectan anualmente unas 30 toneladas de materia orgánica, lo que supone una producción de 30 kg por habitante y año con un nivel de impropios inferior al 2 %. Hay que resaltar, por otra parte, que las personas que participan del sistema reciben una subvención que cubre el 40 % de la tasa municipal de basuras, un poderoso incentivo para formar parte de este viraje hacia la sostenibilidad.

Recogida selectiva allende nuestras fronteras

En otros países de Europa, también se han dado experiencias reseñables en el avance hacia una sociedad sin residuos. Milán es unos de los casos más paradigmáticos, tras aplicar la recolecta puerta a puerta de la fracción orgánica, aumentó en tres años su recogida selectiva del 37 % al 54 % de la basura urbana, según informes de 2016. Otros indicadores oficiales apuntan valores muy positivos: la tasa de recuperación de residuos era del 35 % en 2011, con marcadores del 5 % en el caso de la materia orgánica; la misma tasa fue del 52 % en 2015, con cifras del 19 % para la porción orgánica de los desechos que produce la localidad. Bruselas instauró hace años la recogida puerta a puerta de diversas fracciones de residuos municipales y desde 2016 la fracción orgánica.

Finalmente, Liubliana merece un lugar especial en este elenco de prácticas pioneras. En 2012, la ciudad implantó la recogida domiciliaria de la fracción orgánica. Dos años después, la tasa de reciclaje de residuos urbanos fue del 61 %, gracias a un descenso del 59 % en la producción de desechos mezclados y del 15 % en la generación total de residuos. Si tenemos en cuenta las cuotas de recuperación establecidas por los objetivos marcados por la UE para 2030, la capital eslovena sólo estaría a nueve puntos de alcanzar dicha meta.


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