Proyecto de Parque Litoral Santa Pola-Torrevieja

La Consellería de Infraestructuras, en su plan Parque Litoral Santa Pola-Torrevieja, plantea la privatización del Litoral entre estos dos municipios. Además de introducir diversas estructuras y equipamientos que perjudicarían seriamente a una de las escasas zonas vírgenes de nuestro litoral.

Ecologistas en Acción considera que la finalidad prioritaria de la política de espacios naturales debe ser la conservación de estos valores (paisajísticos, geomorfológicos, ecológicos...) que han motivado su protección (recordamos que la mayor parte de actuación se ejecutaría en Lugar de Importancia Comunitaria, Parque Natural y Zona de Especial Protección para Aves, así como lugares de relevancia arqueológica).

Un espacio natural puede aportar importantes recursos y experiencias a la política de conservación, que podrían extrapolarse al resto del territorio. Aún así, esta administración abre la puerta a la posibilidad de privatizar la gestión de estos enclaves.

Alegaciones al Proyecto de Ordenación del Parque Litoral Santa Pola-Torrevieja

Los espacios naturales protegidos deben tener una importante función social y educativa y no comercial, por lo que la Generalitat y el resto de administraciones tienen que garantizar los servicios públicos imprescindibles: información, educación ambiental, vigilancia, etc. Por lo tanto exigimos a los distintos gobiernos competentes en el entorno, que asuman su responsabilidad en la gestión pública de los espacios naturales. Esperamos que la redacción de este documento no sea el inicio de un proceso de privatización generalizada de equipamientos y servicios de estos enclaves protegidos. Ya que el supuesto de que un ente privado administrador pudiera encargarse de la gestión, parece un paso intermedio para la privatización generalizada de competencias y servicios medioambientales.

Otro perfil que nos preocupa es la creación de nuevos viales, aparcamientos, accesos y rotondas en espacios casi vírgenes en este punto del litoral, ya que son excesivos tanto para el número de usuarios que se registran (aspecto que recoge el documento), como para la fragilidad del entorno. Consideramos que existen zonas donde el acceso debería considerarse lo más restringido posible. El trasiego casi constante, sobre todo en verano, de vehículos y personas también afectaría muy negativamente no solo al paisaje, sino al conjunto del ecosistema. Se sabe que la ejecución de cualquier nueva infraestructura en espacios naturales genera un efecto “llamada”, que incrementa el tráfico rodado y la frecuentación de áreas que son frágiles, como son los sistemas dunares.

Por lo tanto creemos que únicamente los sectores más próximos a núcleos de población son los que deben ser más accesibles para el turismo de sol y playa, favoreciendo su acceso y así poder limitar la penetrabilidad a zonas menos frecuentadas y por lo tanto menos degradadas.




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