Proyecto minero Nieves en el monte Dobra

Ecologistas en Acción de Cantabria ha presentado alegaciones, ante la Dirección General de Industria, al proyecto de ampliación de explotación y al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de dos concesiones de barita denominadas Nieves situadas en Torrelavega y en San Felices de Buelna

Alegaciones a las Minas Nieves

La aprobación y ejecución de estos proyectos tendrían un grave impacto social, económico y ambiental y constituiría una grave trasgresión de los deberes de protección y preservación del territorio y su entorno natural por parte de la Administración.

En este caso, se constata una vez más, la ausencia de debate social sobre el modelo de desarrollo futuro del Municipio de Torrelavega y de la necesaria articulación de un modelo de democracia participativa. Respecto al documento de EIA, éste adolece de una enorme falta de documentación justificativa, por lo que debería ser anulado.

Es evidente la incompatibilidad del sistema de actuaciones contemplado en el Estudio de Impacto Ambiental con el modelo de gestión sostenible contenida en las Agendas 21 Locales, aceptadas y desarrolladas por nuestras Corporaciones Locales. En este caso se iría en una línea opuesta, al favorecer intereses particulares y claramente especulativos y desarrollistas.

La propia entidad promotora reconoce que este proyecto podría incidir negativamente en dos elementos del patrimonio arqueológico: “Pozo de Jerraluz” y “Entorno de Protección del Sumidero de Las Palomas”. Además, el Pico Toro, pequeño castro fortificado ubicado en el pico más occidental del macizo del Dobra, se sitúa en pleno ámbito de la Demasía a Nieves II, y el sistema defensivo de la Peña Mantilla, situado en la cara Oeste de la cima, aparece encerrado por la delimitación de la Concesión Nieves II.

El EIA dice expresamente, al mencionar el impacto sobre el patrimonio “la identificación y evaluación de este impacto ambiental se estima como “severo” o “significativo”, como consecuencia de la incompatibilidad de usos del suelo (área protegida versus área de explotación minera)”. Entonces, ¿Qué debe prevalecer ante un “problema de incompatibilidad de usos”? No hay más respuesta que el estricto cumplimiento de la ley: la que ampara y protege el patrimonio y más aún cuando está declarado oficialmente.

Por otra parte, estos proyectos mineros destruirían de forma irreversible hábitats de interés comunitario por efecto de la actividad. Hay que tener en cuenta que el macizo calizo del Dobra constituye una unidad en cuanto a la tipología de sus hábitats y por tanto de la fauna presente en él. Este escenario natural supone por una parte, un área escasamente afectada por la actividad humana y por tanto favorable al establecimiento de especies faunísticas no antrópicas, y por otra, su aislamiento de espacios bien conservados no permite la colonización por las especies emblemáticas de las montañas cantábricas.
Quiere ello decir que el Dobra tiene el carácter de “isla biológica” en la que las especies sobreviven relativamente incomunicadas con el entorno que lo circunda, llegando a formar comunidades vegetales y animales singulares, incluso únicas en las cotas superiores del macizo y en el dominio subterráneo.
Así, podemos encontrar hábitats naturales de importancia comunitaria como el matorral de roquedo o el brezal oromediterráneo y especies amenazadas y singulares así como endemismos. En este sentido, el EIA niega la existencia de algunas de estas especies e intenta reducir la importancia de la fauna del lugar.

En el EIA tampoco se tienen suficientemente en cuenta los peligros de pérdida de las formas cársticas, tanto existentes como aún desconocidas, ya que en el mismo se ignora que el desarrollo del sistema subterráneo por el que circulan las aguas del río discurre prácticamente en toda su integridad bajo el área de extracción prevista. El inventario utilizado para la descripción y protección de los fenómenos cársticos se basa en las exploraciones realizadas por Espeleo Club de Gràcia en el macizo del Dobra durante las actividades de 1978 a 1984, que dieron como resultado la exploración de casi un centenar de cavidades. Sin embargo, en 2004 este organismo vuelve a reemprender la exploración espeleológica del Dobra para completar el catálogo de las cavidades del macizo, según expresión literal de sus propios informes “antes de que sea destruido irreversiblemente por el avance de las canteras que lo están explotando”. De 2004 a 2006 se descubrieron unas 40 nuevas cavidades en un total de 2 kilómetros de nuevas galerías subterráneas

Es preciso advertir además que las características de dichos fenómenos catalogados, y otros endocársticos actualmente desconocidos, pueden suponer un riesgo para la propia explotación por la posibilidad de hundimientos y colapsos por las voladuras o el trasiego de maquinaria pesada, por lo que cualquier desarrollo de los trabajos deberá ir precedido de un exhaustivo estudio geotécnico que, actualmente, no existe en el expediente.

En contra de lo que se afirma en el estudio de impacto ambiental, en la zona prevista de explotación sí existen cursos de agua, regueros y arroyos y además estos cursos de agua están íntimamente ligados a los acuíferos subterráneos a los que nutren (caso del Sumidero de Las palomas). Se trata de una rica y compleja red hidrológica subterránea de máximo aprovechamiento humano y agroganadero de la que la propia Confederación Hidrográfica del Cantábrico señala que “la explotación podrá afectar al acuífero denominado de Puente Viesgo-Besaya”, cuya protección está amparada por las Directrices del Plan Hidrológico Norte II”.

En la actualidad ya se está produciendo una contaminación del río subterráneo de Las Palomas por parte de la explotación existente. El propio nombre de Fuente Turbia resalta la turbidez de sus aguas, que se reduce drásticamente los días festivos con el cese de la actividad. De hecho, el EIA recoge que en cuanto a la calidad de las aguas subterráneas existe la posibilidad de que los diversos efluentes procedentes de la explotación así como los de la distinta maquinaria a emplear lleguen a percolar a través de la roca fisurada y contaminen las aguas subterráneas.

Finalmente, este proyecto afectará directamente a las personas que habitan en el macizo. La actividad extractiva contemplada en el proyecto se va a realizar a escasa distancia de viviendas habitadas y vinculadas a actividades agrícolas, forestales y ganaderas que constituyen el medio de vida de sus habitantes. Pero además el incremento de la densidad de tráfico pesado, tendrá como consecuencia una afección directa a la calidad de vida de los vecinos. A ello hay que añadir la contaminación acústica y las vibraciones, no sólo por efecto de las voladuras sino también y muy especialmente por el tránsito, la contaminación atmosférica, y la emisión de partículas al aire que afectarán a todo el Pueblo, cuya red viaria no puede soportar los tráficos previstos.

Teniendo en cuenta las consideraciones desarrolladas en las alegaciones, se
exige la reelaboración del Estudio de Impacto Ambiental de acuerdo con un estricto modelo de planificación medioambiental integral y se realiza la petición expresa de dejar sin efecto el expediente abierto, desestimando tanto el estudio de Impacto Ambiental como el Proyecto de Restauración que lo componen, por resultar ambos documentos manifiestamente insuficientes y deliberadamente sesgados hacia los intereses particulares de los promotores, resolviendo archivar definitivamente el Expediente de referencia.




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