Lindano, un veneno bajo nuestros pies

  • En España se produjo lindano durante décadas. Su producción ha dejado una carga tóxica de difícil gestión en lugares bien conocidos como Sabiñánigo (Huesca). La gestión de la enorme cantidad de residuos del proceso de producción de esta sustancia fue opaca y en muchos casos negligente.
  • Más allá de las ubicaciones conocidas, hubo traslado de residuos a diversos puntos de la geografía española sin que a día de hoy se conozca la ubicación exacta, cantidad de residuos y condiciones en que se produjeron los vertidos. Años después de su prohibición, esta sustancia aún es detectada en ocasiones a niveles superiores a lo permitido en diversos cursos de agua de nuestro país.
  • ¿Dónde están enterrados esos residuos? Ecologistas en Acción lanza esta pregunta al presentar el informe ‘Fabricación y uso del lindano. Crónica de un envenenamiento persistente y silencioso’, con el que pretende instar al Gobierno español y demás administraciones afectadas a la acción inmediata.
[Informe] Fabricación y uso del lindano

Hasta principios de los años 90 nuestro país produjo lindano, el isómero gamma del hexclorociclohexano, un insecticida persistente, tóxico y bioacumulable, totalmente prohibido en la UE desde 2008. El proceso de producción, altamente ineficiente, generaba entre seis y 10 toneladas de residuos por cada tonelada de producto final. Los residuos poseían unas características contaminantes similares a las del lindano. Las principales fábricas se ubicaron en Bizkaia, Huesca y Pontevedra.

Existen puntos de contaminación bien conocidos y altamente preocupantes como el de Sabiñánigo, cuya fábrica aún no ha sido desmantelada, y que alberga en este y otros emplazamientos cercanos una carga tóxica de difícil gestión. Miles de toneladas de residuos conectados a nivel hidrológico con el río Gállego que constituyen una bomba química y cuya costosísima gestión es una lucha contra el tiempo que plantea retos aún sin solucionar.

Pero más allá de este y otros puntos localizados, se sabe que los residuos de lindano viajaron a diferentes puntos de la geografía española, sin que en muchos casos se conozca la ubicación de los vertidos, la cantidad depositada y las condiciones en que se realizaron. Elsto explica que años después de su prohibición se siga detectando su presencia por parte de las confederaciones hidrográficas en bastantes cursos de agua distribuidos por casi todo el país.

Existen casos recientes muy alarmantes aún sin solución satisfactoria, como la contaminación del embalse de Oiola, que abastece de agua de boca a más de 100.000 personas y que ha sido desconectado intermitentemente en función de los niveles medidos desde que por primera vez se detectara la sustancia en 2008. Tras un considerable gasto económico por parte del gobierno autonómico, a fecha de hoy todavía no se ha localizado el foco de la contaminación, que aumenta en épocas de fuertes lluvias.

La ubicación de estos y otros vertidos continúa hoy siendo un misterio, lo que subraya la necesidad de afrontar decisivamente esta situación para erradicar esta herencia ambiental que aun hoy no ha acarreado las debidas responsabilidades penales, administrativas y políticas.

Ecologistas en Acción lleva varios años trabajando en alianza con otras organizaciones para poner este asunto sobre la mesa de las instituciones europeas. Fruto de este trabajo, el Parlamento europeo encargó un estudio en 2016 gracias al cual hoy sabemos que la contaminación por lindano es un problema estructural también en otros países de Europa, donde la producción de esta sustancia dejó una huella ambiental que aún perdura. Ahora, Ecologistas en Acción exige al Gobierno español y al resto de administraciones afectadas que asuman de una vez la responsabilidad de dibujar el mapa del lindano en España y pongan los medios para erradicar esta carga contaminante.




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