Ecomarcha 2017

Todas las versiones de este artículo: [Castellano] [Português]

  Sumario  

 Ecomarcha 2017

Un verano más ponemos a punto nuestras bicis porque nos vamos de Ecomarcha. Se trata de recorrer y conocer territorios al ritmo pausado que nos da la bicicleta, compartiendo experiencias y conociendo luchas ecologistas y sociales. Este año pedalearemos del 14 al 29 de julio, desde tierras extremeñas hasta la desembocadura del río Tajo, desde Navalmoral de la Mata hasta Lisboa, siguiendo el trazado que nos marca el río más largo de la Península Ibérica.

[Triptico] Ecomarcha 2017

La Ecomarcha es un modo diferente de pasar las vacaciones. Tan solo necesitas una bicicleta, algo de equipaje (no mucho, por favor), un poco de buen humor, ganas de pasarlo bien y ojos y oídos para aprender de todo lo que vayamos descubriendo. No hace falta tener una condición física especial ni ser un machaca del mundo de los pedales. Emociones de ese tipo hay que buscarlas en otros planes. La Ecomarcha está abierta a la participación de cualquiera y, con un poco de esfuerzo, puede participar toda la chavalería desde la infancia hasta la de más 70 años.

Dormimos en el suelo comunitario que nos dejan en los pueblos por los que pasamos. Un colegio, un polideportivo, un frontón... Nos conformamos con poco: un lugar donde poner el saco, una ducha y un techo protector. La compañía del pelotón hace que no haya mejor suite. Comemos lo que podemos y nos apetezca. Un bocata, una cena opípara de viandas locales, unas latas que me pillo en la tienda local, unas raciones en el bar de la esquina. Quizás en ocasiones, algún colectivo local nos ofrezca alguna comida popular que sirva para apoyar sus proyectos. No exageramos si decimos que de los mejores manjares conocidos se han probado en una Ecomarcha.

Para apuntarte solo tienes que rellenar el formulario y pagar según los días que vengas. No es mucho. Con la cuota de inscripción hay que pagar muchos gastos: la coordinación, los seguros, la furgoneta de apoyo, la gasolina y alguna cosa más que siempre sale por ahí. Además recibes una camiseta de algodón ecológico que además sienta la mar de bien. No tardes en apuntarte porque las plazas son limitadas.

De Navalmoral de la Mata hasta Lisboa, siguiendo el curso del río Tajo

Saldremos de la comarca del Campo Arañuelo, al norte de Cáceres. Tierras agrícolas de gran solera mancilladas por los dos reactores nucleares que se levantan en Almaraz, junto al río Tajo. Las bicicletas antinucleares se aproximarán a la sierra de Corchuelas y a la unión de los ríos Tiétar y Tajo. Parque Nacional de Monfragüe, un paraíso para las aves ibéricas no exento de amenazas. Seguimos por el curso del Tajo, un río convertido en un embalse continuo, casi infinito. Las hidroeléctricas lo controlan todo, son dueñas del río, de su agua, de su vida (casi). Pantanos que dividen poblaciones, que han cortado vidas y relaciones. La historia del puente romano de Alcántara, mudo ante el muro de la presa a la que da nombre. Los pueblos de la sierra de San Pedro, corcho, jara y dehesa. Y el río convertido en un Parque Natural Internacional, un río que por fin une pueblos y territorios. Cigüeñas negras que no conocen nacionalidades. Embalse de Cedillo, la amputación del caudal que el curso fluvial necesita... Y entramos en Portugal.

El río Tejo, contaminado y pervertido. Pero río luchado por sus gentes. Minas de uranio de Nisa, ese mineral que se envilece para generar negocios. Abrantes, ciudad celtibérica y medieval que se eleva sobre el Tejo. Bosques de encinas y alcornoques dejan paso a una región de regadíos. Un río exhausto dejas sus aguas en el magnífico estuario del mar de la Paja. Urbanizaciones que desgarran el paisaje, el suelo y el agua. La Ecomarcha llega a Lisboa. Diremos alto y claro que basta ya de nucleares; queremos ríos vivos, con agua para la vida.

Entidades colaboradoras:




Visitantes conectados: 656