Por la continuidad del Plan Chamberí Zona 30

  • Varias decenas personas, convocadas por organizaciones madrileñas, entre ellas Ecologistas en Acción, y del propio barrio de Chamberí, se juntaron ayer martes 4 de julio en la calle Galileo para pedir que continúe la semipeatonalización de la calle, así como todo el Plan Chamberí 30.
  • En el pleno municipal del miércoles 28 de junio se aprobó, con los votos del PP, Ciudadanos y PSOE, anular el Plan Chamberí Zona 30. Una decisión que significa un claro retroceso en las políticas de movilidad necesarias para reducir la contaminación de Madrid y las 2.000 personas que fallecen cada año a causa de la misma, un asunto que es competencia de toda la ciudad.

Madrid requiere de la peatonalización de la calle Galileo y de cientos de calles más, algunas de ellas de mucha mayor envergadura y tráfico, si quiere reducir los niveles de contaminación de la ciudad, hacer de Madrid una ciudad habitable y posicionarla a la altura del resto de ciudades europeas, mucho más avanzadas en políticas dirigidas a reducir los coches en circulación. Los conflictos con determinados sectores de población en la transformación necesaria de algunas de estas calles serán inevitables durante las semanas previas a su ejecución, un hecho recurrente históricamente. Pero también es recurrente que pasado un cierto tiempo los cambios se acepten y acabe siendo valorados muy positivamente por el vecindario y los comercios próximos.

La ciudad de Madrid no puede entenderse como un conglomerado de barrios autónomos y desconectados entre sí: los barrios constituyen piezas de un entramado urbano superior, la ciudad, que conforman entre todos. Al igual que la contaminación no entiende de distritos el tráfico tampoco. Lo que ocurre en un barrio afecta al tráfico de toda la ciudad y viceversa.

Por esta razón la intervención en la calle Galileo, primera medida del Plan Chamberí Zona 30, es una medida cuyas implicaciones no solo afectan al vecindario de dicho barrio sino a los habitantes de toda la ciudad. La única forma de reducir los elevados niveles de contaminación que padece Madrid, y entre cuyas más dramáticas consecuencias están las 2.000 personas que cada año fallecen prematuramente, es que haya menos coches circulando en la ciudad. O lo que es lo mismo: más planes 30 y peatonalizaciones en todos los barrios de la ciudad.

El Observatorio de la Movilidad Urbana Sostenible de Madrid (OMUSM), del que forma parte Ecologistas en Acción, y las organizaciones firmantes [1], reclaman al PP, Ciudadanos y PSOE de Madrid que no obstaculicen las políticas que Madrid necesita para hacer prevalecer la salud y bienestar de sus habitantes frente al privilegio de unos pocos automovilistas. Justificar el bloqueo en cuestiones de índole formal o procedimental, como ha ocurrido en la intervención de la calle Galileo y su extensión a todo el Plan Chamberí 30, tampoco es novedoso: es la estrategia habitual para impedir toda actuación en políticas avanzadas de movilidad sostenible.

Para las organizaciones firmantes [1] un ayuntamiento debe velar ante todo por la salud de sus habitantes, y en particular por la de los colectivos más vulnerables, entre los que se encuentran la población infantil y las personas de mayor edad. Son los que menos utilizan el coche, pero a su vez los que más sufren por la contaminación y a los que no se parece tener en cuenta en estos conflictos. Nunca tienen voz ni en Chamberí ni en el resto de conflictos vinculados a las medidas encaminadas a reducir la presencia de coches en la ciudad. Se prevalece y se da voz a los colectivos desencantados.

Por eso, solicitan a los partidos políticos representados en el Ayuntamiento de Madrid que velen por la salud de la ciudadanía madrileña y dejen de buscar réditos políticos mediante el bloqueo de medidas que resultan necesarias. También le recuerdan al PSOE madrileño su adhesión al Pacto por la Movilidad Sostenible hace menos de un año, entre cuyos objetivos se encontraba el de: "[Conseguir] una menor siniestralidad y peligrosidad de las calles. Para ello se comprometerá también a introducir [...] la normativa de Ciudad 30 (limitación de la velocidad a 30 km/h por defecto en toda la ciudad) vigentes en los países más avanzados de Europa".




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