En Soria los daños al ganado son atribuidos erróneamente al lobo

La conservación del lobo y su coexistencia con la ganadería es posible con medidas que mejoren la calidad de la información sobre la especie, la adopción de medidas de protección del ganado, y la aplicación de ayudas de la PAC a la ganadería extensiva acordes a su valor ecológico.

El lobo supone un conflicto, pero también es un elemento básico de nuestra cultura. En lo ganadero se deben adoptar medidas de prevención de daños al ganado (vigilancia, mastines, prácticas de manejo, instalaciones ganaderas, etc) y en un caso excepcional medidas de control de la población lobuna. Medidas que durante siglos el hombre ha utilizado. En cambio ahora se pretende aplicar únicamente la erradicación del lobo a pesar de que la ganadería recibe subvenciones sin la exigencia de contraprestaciones ambientales.

El componente cultural del lobo tiene gran relevancia, incluso en la sociedad urbana, por ser un elemento literario, de fabula y siempre rodeada de misterio que es muy difícil de controlar en las informaciones que se generan sobre esta especie silvestre. Ello impide ver al lobo como un animal depredador que tiene interés para el equilibrio natural del medio.

En los últimos meses Soria ha sido un ejemplo clásico del tratamiento informativo que se da del lobo y su relación con la ganadería. Desde octubre de 2016 en Soria están apareciendo informaciones periodísticas y opiniones en las que se afirma (sin pruebas) que el lobo es el causante de ataques al ganado doméstico, y que incluso puede ser un peligro para los senderistas o para el desarrollo turístico; lo cual es totalmente falso.

Uno de esos casos concretos son unos daños sufridos por un ganadero en la localidad de Monasterio (Quintana Redonda) que fueron publicitados e informados como presuntos ataques de lobo en el mes de febrero de 2017. A día de hoy lo cierto es que fueron causados por perros cuyo dueño y procedencia fueron conocidos por las autoridades en los días siguientes al suceso. Además estos daños fueron posibles porque el ganado no estaba en aquel momento encerrado en unas instalaciones con las mínimas medidas para evitar el paso de los perros.

Esta realidad ha tenido trascendencia jurídica y administrativa para los titulares o responsables de los perros, que deberán asumir sus repercusiones económicas o administrativas, y que son conocidas por los vecinos y autoridades de esa zona de Soria.

Ahora bien, tal realidad e información contrastada no ha trascendido al resto de sociedad soriana y de los ganaderos ajenos a esa localidad, que seguirán pensando que fue un ataque de lobo y con ello creando cierta presión social y mediática sobre esta especie.

Este problema “informativo” es debido a varios motivos:

  • El primero es el atractivo cultural del lobo y sus “presuntos ataques” que siempre son un buen titular informativo, frente a los causados por errores de manejo en el ganado, o de la intervención de perros.
  • Otro motivo es la presión de las organizaciones agrícola-ganaderas que defienden a ultranza los intereses de sus asociados incluso en casos que no son legítimos.
  • Y por último una Consejería de Medioambiente que no adopta medidas informativas activas para poner luz sobre unos presuntos daños de lobo, que en Soria la mayoría de las veces son originados por perros y que son posibles porque no se han adoptado unas mínimas medidas de prevención.



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