Valencia: Jornada Al suelo lo que es del suelo

  Sumario  

Jornadas de sensibilizació Al suelo lo que es del suelo
Valencia, 18 de octubre de 2017

 Conclusiones

Caminar hacia la economía circular

’Al suelo lo que es del suelo’, las jornadas de reflexión sobre la recogida selectiva de materia orgánica fueron un espacio para el intercambio de experiencias e inquietudes con el objetivo de optimizar la implantación de la recogida selectiva de la materia orgánica

El 18 de octubre tuvieron lugar en Valencia las jornadas ’Al suelo lo que es del suelo’ centradas en el desarrollo de programas de recogida selectiva de la fracción orgánica de los residuos urbanos que generamos. El evento fue auspiciado por Ecologistas en Acción y contó con la presencia de cargos públicos y expertos en la materia, además de la participación de numerosos municipios de la provincia valenciana que están dispuestos a embarcarse en una transformación del esquema actual de gestión.

Una de las conclusiones principales de la sesión de la mañana fue que los municipios del País Valencià ya tienen a su disposición plantas de tratamiento especializadas en restos orgánicos. Así lo afirmó el director general de Cambio Climático y Calidad Ambiental, Joan Piquer: “Ya no sirven las excusas, la basura orgánica de la zona V5 puede ser trasladada para su procesamiento a plantas como la de Algimia y otras que están preparadas para recibirla. El apoyo supramunicipal está garantizado”. De hecho, más de 120 municipios están en fases preliminares o de aplicación de diferentes programas de recogida selectiva.

Piquer también subrayó que la obligación de implementar la separación en origen de la materia orgánica está presente en diversas normativas como los planes zonales de las comarcas valencianas y, dentro de poco, en la legislación estatal. El tratamiento selectivo de esta fracción resulta fundamental para reducir las tasas de vertido del territorio, incrementar la recuperación de materiales y, de esta manera, alcanzar los objetivos establecidos por las directivas europeas en cuanto a gestión de residuos. Según Ferran Rosa, responsable de Políticas Europeas de Residuos de Zero Waste Europe, “la fracción orgánica corresponde al 43 % de los residuos que producimos y genera graves impactos ambientales en su transporte, tratamiento y vertido”.

“La Unión Europea ha advertido que no empleará el dinero comunitario en la construcción de vertederos o incineradoras”, asegura el director general, “y los ayuntamientos que implementen la recogida selectiva de orgánica tendrán problemas de solvencia por las sanciones europeas consecuentes, pues las instituciones estatales han avisado de que no piensan cubrir dichas multas”.

Las jornadas incluyeron también las intervenciones de los principales representantes de la Entitat Metropolitana per al Tractament de Residus (EMTRE). Tanto Pilar Soriano, presidenta del organismo, como Eugenio Cámara, gerente, reseñaron que la mala gestión de los residuos urbanos es muy costosa: “35 millones de euros se van cada año”. Las tasas de vertido de esta comarca son parecidas a las del resto de la comunidad, en torno al 60 %, muy lejos del 5 % prescrito por Bruselas para 2030. En este sentido, Cámara lamentó el retraso acumulado: “Según los planes zonales elaborados en 2002, entre el 2006 y el 2009 se debían iniciar experiencias piloto con los grandes productores de restos orgánicos (hospitales, colegios, hoteles, etc.) y, en 2015, este nuevo esquema había de ser la norma en la Comunidad Valenciana”. La realidad es que, en 2017, los municipios del País Valencià se encuentran en las primeras fases de desarrollo, planteando dichas transformaciones o desplegando pruebas preliminares de las mismas.

En las exposiciones y debates de la tarde se plantearon las múltiples posibilidades de aplicación de esquemas de separación en origen de la fracción orgánica. Ferran Rosa explicó que “la mejor solución es la que se adapta al territorio, por eso la flexibilidad es un punto clave debido a la diversidad de circunstancias que podemos encontrar dentro de una ciudad o en diferentes municipios”. Más allá de eso, Rosa suscribe que el primer paso es trabajar con los grandes productores para asegurar el éxito inicial de cualquier proyecto.

Asimismo, el experto de Zero Waste Europe, habló de numerosas experiencias de interés en la recogida selectiva de materia orgánica. Valldemossa es una localidad de la isla de Mallorca de poco más de 2.000 habitantes: implementaron el sistema puerta a puerta en un mes de marzo y, tras una campaña de comunicación y educación previa a través de charlas que tuvieron gran acogida entre la población, el municipio incrementó su recogida de la fracción orgánica en 62 puntos porcentuales en tan sólo unos meses. Además, Rosa destacó el ejemplo de Cerdeña. En esta isla, los pueblos y ciudades que no cumplen con los objetivos de recogida selectiva (que se sitúa un poco por encima de la media del conjunto) no disponen del servicio público de basuras.

En este punto, es interesante aludir a la oferta enunciada por Joan Piquer de facilitar la puesta en contacto de los municipios del País Valencià con otras experiencias de vanguardia dentro y fuera del Estado español.

Por último, Pilar Soriano explicó las principales características y objetivos del proyecto de recogida selectiva de materia orgánica de la ciudad de Valencia, basado en la instalación de un contenedor de materia orgánica abierto a toda la población. La concejal de Medio Ambiente del consistorio valenciano explicó que comenzaron con barrios históricos de la urbe con intensas sinergias vecinales como Benimaclet o Campanar. En estos momentos, según datos municipales, el porcentaje de impropios encontrado en estos contenedores es del 15 % - 20 %, una cifra inasumible para la elaboración de un compost (abono a partir de restos orgánicos) de calidad.

Para Ferran Rosa, un firme defensor del mecanismo puerta a puerta, los contenedores abiertos a toda la ciudadanía permiten que cualquiera pueda usarlos en una sociedad de escasa conciencia ambiental. De hecho, afirma con rotundidad que, en grandes ciudades, el modelo que mejor funciona es el contenedor con chip y tarjeta de acceso de San Sebastián o Alicante, que asegura la participación de personas con predisposición a las buenas prácticas, frente al abierto de Barcelona o Valencia.




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